El documento que Vox presentó ayer al PP tiene la virtud de ser un autorretrato bastante preciso del partido de la manada. Vox no es sólo el partido contundente con los independentistas y que responde a las moderneces con dos cojones.

Difuminada entre las grandes sandeces, aparece un amago de política económica y social. La asfixia fiscal de la administración pública (eliminando los impuestos que más obligan a las grandes fortunas) se compensa no haciendo ni una sola propuesta social: ni escuelas infantiles, ni atención sanitaria, ni becas, ni… La única propuesta de gasto público que hace Vox es el apoyo a las corridas de toros, que probablemente piensen que se puede cubrir con el ahorro en lucha contra los crímenes machistas.

El documento de Vox define a quienes sólo copian del autoritarismo emergente en el resto del mundo los aspectos criminales (deportación de más de 50.000 andaluces) pero que a diferencia de lo que está sucediendo en Europa no ofrecen alternativas sociales como envoltorio de los recortes en democracia y derechos civiles: a la involución política la acompañan indisimuladamente de un desmantelamiento del Estado como (escaso) soporte de los trabajadores, los pobres y las capas medias.

Vox no enfrenta a los últimos con los penúltimos sino a los primeros contra todos los demás.

Mientras otros partidos autoritarios europeos se ofrecen como falso instrumento antielitista Vox seha mostrado como un ataque agresivo de las élites más burdas contra el 99% de los españoles.

Es el partido de esa minoría cortesana que lleva siglos jodiendo a España, el partido del vivan las caenas, del muera la inteligencia y viva la muerte. España tuvo durante siglos unas élites que combatieron los avances liberales e ilustrados que se daban en Europa, que nos dejó fuera de la revolución industrial, que nos quiso dos siglos por detrás de la Historia. Esa es la España de Vox. Por eso ha empezado combatiendo precisamente a los colectivos que últimamente han puesto a España al frente de la modernidad europea: a las mujeres y a los colectivos LGTB que sorprendieron al mundo demoliendo el tópico de los españoles atrasados y rancios.

Lo que Vox combate es a la España moderna y avanzada, a los sectores dinámicos del país. A los demócratas, a la España que es diversa y que ya no está en Europa invitada sino al frente de los principales avances y de espaldas a sus peores amenazas. Vox combate a esa la España del cincel y de la maza de cuyo nacimiento presumía Machado.

Vox es el excremento de la Historia de España. La anti España secular. La España de la que se reía Europa. Y viene a cobatir a la España real del siglo XXI que ha dejado atrás tanta mugre.