Cualquier usuario de redes sociales que tenga un perfil mínimamente público habrá observado en los últimos meses la enorme virulencia de muchísimos usuarios que responden con agresividad a cualquier mensaje progresista, feminista o en general demócrata. En principio podía generar una falsa impresión de que España se estuviera fanatizando rápidamente y una consecuencia de ello fuera el auge del fanatismo en Twitter, por ejemplo. Pero no es así: cualquier hilo con muchas respuestas de ese tenor ofrece cientos de usuarios evidentemente falsos creados en poquísimo tiempo. Son usuarios de nombres hasta ahora poco elaborados (tipo @Jesus10286715, por ejemplo) y creados todos en los últimos meses de 2018 o incluso algunos en estos primeros días de 2019.

Sigue leyendo en La Mirada Común