¿Se acuerdan de los primeros años de gobierno municipal de Ahora Madrid? Salíamos de un ayuntamiento enfangado, con gravísimos casos de corrupción, gestión paralizada y una deuda municipal que sumaba más que todas las demás ciudades de España. Pero estábamos escandalizados: habíamos encontrado chistes negros en la cuenta de twitter de Guillermo Zapata, en la cabalgata los Reyes Magos iban vestidos tan modernos que destrozaron las ilusiones de la hija de una conocida tertuliana, Rita Maestre había sido activista por una universidad laica y Manuela Carmena se fue de vacaciones con su familia a Cádiz pagándoselo ella e incluso tuvo la desfachatez de pasear con una flor en una mano.
Hoy es ridículo todo (aunque los nuevos apocalipsis municipales no sean mucho más serios), pero a principio de legislatura daba la impresión de que el gobierno municipal estaba a punto de caer a base de gilipolleces.
Lo que está apareciendo sobre el gobierno de Pedro Sánchez no son exactamente gilipolleces. Una notable evasión fiscal y la participación en la misma trama universitaria que Cifuentes y Casado hicieron dimitir a dos ministros. Estos días estamos conociendo la cercanía de una ministra con Villarejo (una cercanía fea, pero de cuyo contenido lo peor que se ha encontrado para la entonces fiscala son unos insultos homófobos en privado hace una década) y que Pedro Duque usó una sociedad patrimonial probablemente para pagar menos impuestos por su patrimonio. No son gilipolleces, pero tampoco tienen nada que ver con las enormes tramas de corrupción lindando con lo mafioso que han estructurado todos los gobiernos del PP. Tienen tan poco que ver que sólo Casado aúna en su persona dos de las razones por las que el PP ha pedido dimisiones: la participación en la trama corrupta universitaria y el chalaneo con Villarejo. El tema de la tesis de Pedro Sánchez si, parece ser una gilipollez. Y, salvo en el caso de Carmen Montón, ninguno es un hecho realizado desde cargos políticos, lo cual es una diferencia importante frente a las numerosas tramas que el PP ha articulado desde los gobiernos municipales, autonómicos y nacional.
La diferencia entre las gilipolleces que tuvieron que usar para atacar al equipo de Manuela Carmena y las acusaciones con las que acosan al de Pedro Sánchez probablemente está en los distintos orígenes: el equipo de Manuela Carmena está formado por gente muy valiosa que viene en general de entornos sociales y vitales más que comunes, donde uno no tiene capacidad de evadir más impuestos que el IVA del fontanero. Y de tener algún trato con la cloaca del Estado, el que habrían tenido los concejales es el de ser sus víctimas. ¿O alguien se cree que esos tuits de Zapata se encontraron solos? Pedro Sánchez decidió montar un gobierno elitista para suplir otras debilidades (hostilidad del aparato de su partido, debilidad parlamentaria…) y está encontrando que las élites de nuestro país suelen acarrear unas mochilas que huelen mucho peor que los carritos de la compra de la gente común.
Lo que sí tienen en común ambas situaciones es el tipo de oposición. La sobreactuación, los espumarajos, las medias verdades o mentiras y la incoherencia del PPCs (político-mediático) junto con el turbio origen de las informaciones rebajan el debate político a un Sálvame de bajísima calidad cuyo único objetivo es tumbar a un gobierno legítimo que, cumplirá o no, pero tiene en su mano llevar a cabo cambios políticos, sociales y éticos que, esto sí, no lo perdonarán jamás los amigos de la cloaca.