El viernes pasado, la portavoz de Ciudadanos en el Ayuntamiento de Madrid, Begoña Villacís se mofó y llamaba “justicia poética” al hecho de que la concejala de Arganzuela hubiera tenido que llamar a la policía porque un grupúsculo estaba reventando el pleno del distrito mediante gritos e insultos. Esto es: impedían que se desarrollara el debate entre los distintos grupos municipales, que se supone que representan a todos los vecinos. Después se fueron a reventar el pregón de las fiestas de La Melonera, unas fiestas típicas de Arganzuela. Una vecina de 70 años (que ya en su día fue víctima de la violencia franquista, por cierto) les pidió que le dejaran escuchar el pregón y una persona de este grupo tan divertido le dio una patada y le rompió una costilla.
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