Por alguna razón que desconozco estamos asumiendo que esta vez Ciudadanos y Antonio Hernando dicen la verdad. Que como Ciudadanos y Antonio Hernando dicen que no van a apoyar una moción de censura que eche al PP del gobierno, no van a apoyar una moción de censura que eche al PP del gobierno.
Da igual que Ciudadanos dijera que no iba a apoyar una investidura de Pedro Sánchez semanas antes de apoyar a Pedro Sánchez en su debate de investidura; da igual que Ciudadanos dijera que nunca apoyaría la investidura de Mariano Rajoy, actual presidente del Gobierno con los votos de Ciudadanos. Tampoco importa el legendario currículo de mentiras de Antonio Hernando culminado con su «no es no» a la investidura de Rajoy, en la que ejerció de portavoz de la abstención. Esta vez, por lo que sea, hemos decidido que si han dicho que no moverán un dedo por echar del gobierno a una «organización criminal» (Ciudadanos dixit) están diciendo la verdad por primera vez en su vida.
Ayer nos enfrentamos a dos sorprendentes explicaciones de por qué no hay que intentar lograr una moción de censura que eche a una organización que no sólo lleva robando desde su fundación sino que utiliza el gobierno para recibir delincuentes en el Ministerio de Interior, ayudarles a ocultar pruebas filtrándoles que están siendo escuchados y colocar a los fiscales que más puedan entorpecer la investigación de crímenes.
Esas explicaciones son, por un lado, que a Podemos no le importa más que el espectáculo, los titulares y que eso no es serio. Podemos no piensa en el fondo sino en la forma. Y, por otro lado, que así no se hacen las cosas porque en vez de reunirse en secreto con los otros partidos antes de que la ciudadanía se entere de qué cree Podemos que hay que hacer, Podemos informó por un SMS de que iba a hacer esta propuesta para desatascar y sanear el país. Más allá del fondo, las formas de Podemos son inaceptables.
Es decir, critican que Podemos sólo piensa en las formas y no en el fondo al tiempo que nos negamos a hablar del fondo porque no les han gustado las formas.
Evidentemente el resultado de las elecciones no permite el gobierno que más gustaría a nadie. Ni a la gente de Ciudadanos ni a la gente del PSOE ni, desde luego, a la gente de Podemos. Pero de entre los gobiernos posibles hemos acabado teniendo el peor: el de un partido que ha empobrecido a la gran mayoría de los españoles al tiempo que llevaba a las instituciones al mayor deterioro democrático y moral en los 40 años de régimen constitucional. Cabe que hayamos acabado teniendo el peor gobierno posible por errores de todos: qué más da discutir eso a estas alturas si partir de ese supuesto pudiera ayudar a desatascar el país.
Puede que sea difícil llegar a acuerdos entre los partidos que quieran echar a esa mafia, pero es un imperativo patriótico intentarlo, sentarse a hablar, escuchar a la sociedad civil y buscar un acuerdo de mínimos que permita, al menos, sanear las instituciones y liberarlas del secuestro al que las tienen sometidas una ínfima minoría de corruptos y corruptores.
Demos una oportunidad a Ciudadanos y Antonio Hernando. Démosles la oportunidad de mentir de nuevo. Si en su día les permitimos mentir para que Rajoy volviera a ser investido presidente y pusiera de nuevo el gobierno al servicio de sus delincuentes ¿cómo no les vamos a agradecer que vuelvan a mentir ahora que dicen que no van a intentar sacar de ahí a la mafia?