En Madrid, el Parque de Valdebebas va a recuperar su nombre por decisión de todos los vecinos de su distrito que quisieron votar. Hoy, en el Pleno de la Asamblea, mi compañero Pablo Padilla propondrá que el Hospital del Sur, en Parla, también recupere su nombre en vez de Hospital Infanta Cristina, como lo bautizó Esperanza Aguirre cuando se obsesionó en dar nombre regio a los hospitales de los que se llevaba un pico de dinero para el partido.
En Madrid no se pone nombre de personas vivas a calles, parques, ni siquiera placas en casas donde haya vivido gente estupenda… si tal persona está viva. En una ocasión una concejala del PP me explicó el criterio y me pareció razonable: mientras estás vivo tienes tiempo de dejar de ser estupendo.
Esta regla tiene una excepción: la familia real entendida como la hemos entendido siempre, con sus infantas y lo que haga falta. Con buen espíritu de supervivencia Juan Carlos y Felipe decidieron que había que reducir la familia real a lo mínimo, sacar de las fotos a todo el que se pudiera, porque de quienes no ha salido porquería aún no se sabe cuándo puede salir. Con evidente falta de reflejos monárquica, quienes regaron de culto a la familia los nombres de instalaciones públicas siguen manteniendo a los excluidos por la propia Casa Real.
Escribía hace unos lustros Javier Ortiz sobre el culto a la personalidad que une a las monarquías, en concreto la nuestra, con la peor cultura política que asumió el bloque socialista. En Madrid tenemos universidades, hospitales, museos, parques, un jardín botánico, un parque ferial… Precisamente cuando la monarquía ha entendido que la mejor forma de sobrevivir es que nos olvidemos de su existencia.
¿Es prioritario cambiar esos nombres? No: es más importante que los hospitales de nombre real no se usen para financiar al PP ni para detraer dinero de la sanidad pública a empresas, que las universidades regias no alberguen prácticas caciquiles y antiacadémicas… Por eso hacemos cotidianamente propuestas en esa dirección, por eso el ayuntamiento de Madrid se ha volcado en recuperar los derechos de los madrileños mientras sanea las cuentas y deja de robar.
Pero lo bueno de ser una especie animal dotada con un cerebro que consume bastante energía pero puede llegar a ofrecer buenas prestaciones es que además de luchar por la supervivencia podemos hacer cosas que no son sólo la prioridad: no nos dedicamos sólo a buscar alimento y proteger a nuestras crías porque no somos tan imbéciles. Cada vez que se rechaza una propuesta con el argumento de que «no es prioritaria» estamos pidiendo que nos comportemos como imbéciles.
Curiosamente es el PP (qué liberales más raros, madre mía) quien muestra qué proyecto tiene para Madrid: «Restituiremos al parque el nombre del jefe del Estado. Será nuestro principal y primer compromiso electoral. ¡Viva el Rey!» ha explicado muy serio un concejal del PP en el Ayuntamiento de Madrid. Qué bien debe de estar haciéndolo Ahora Madrid para que esa sea la principal y primera preocupación del PP. Nosotros para la Comunidad proponemos sanear la nomenclatura, sí, lo haremos hoy mismo; pero ponemos el acento la falta de gobierno, los recortes de derechos, el saqueo de las arcas públicas… nos dejan claro que la Comunidad de Madrid necesita un cambio por mucho más que por el culto a la personalidad de un cargo político.
Hoy, como siempre, pediremos sanear la Comunidad de Madrid. Incluso como favor a Cristina de Borbón: no le den su nombre a uno de los hospitales que el PP usó para financiarse, que bastante tiene ella con cargar con lo que sí ha hecho.