Hace catorce meses un grupo de gente tomamos una serie de decisiones importantes que llevaron a la creación de un espacio político cuyo horizonte no era en absoluto autorreferencial: no buscábamos generar una identidad fuerte; teníamos muy claro que si lo que estábamos fundando se perpetuaba en el tiempo sería una prueba de nuestro fracaso. Queríamos impulsar el cambio político en la Comunidad de Madrid, en sus municipios y en el conjunto del país: país, generación, partido como orden de prioridades. Eso orientó todas nuestras decisiones.

Nuestra primera decisión fue que haríamos lo posible para que hubiera decenas de candidaturas unitarias por el cambio en los municipios de la Comunidad de Madrid. Para ello era útil que el instrumento administrativo con el que nos organizáramos fuera un partido político y por eso registramos como tal Convocatoria por Madrid.

Desde el inicio hemos trabajado mano a mano con los compañeros y compañeras de Podemos y hemos compartido movilizaciones, campañas electorales, grupos institucionales y espacios de activismo. Hemos colaborado, debatido y trabajado sin que sintamos que la diversidad de orígenes políticos supusiera frontera alguna entre personas que comparten anhelos políticos y sociales.

También hemos trabajado con la pluralidad de equipos y gentes que pueblan  las candidaturas ciudadanas que han supuesto el asalto de las instituciones por la ciudadanía, y hemos confirmado el acierto de nuestras decisiones pues estas experiencias, especialmente Ahora Madrid, no serían posibles sin el motor de cambio de Podemos, y la gasolina constante que aporta el trabajo cotidiano en barrios, pueblos y distritos de esta región.

Pasadas las elecciones generales de diciembre iniciamos una serie de asambleas en las que pensar sobre el futuro del espacio político constituido por Convocatoria por Madrid. En enero ya teníamos claro el diagnóstico: Podemos vertebra con otros (como demostraron las confluencias del 20D) las aspiraciones de cambio, de democracia, de justicia; Convocatoria por Madrid no nació para generar una identidad que perpetuara un espacio que no nació para sí sino para ser útil; y gran parte de nosotros ya estaba participando plenamente integrado como un compañero o compañera más en los distintos espacios de Podemos: cada cual en un círculo en el que se sintiera útil o en un área política o incluso en los grupos institucionales en los que algunos tenemos el honor de participar.

La decisión, pues, es emocionante pero no traumática pues es un paso natural. Convocatoria por Madrid se disuelve porque no tiene sentido diferenciar artificialmente un espacio cuyos miembros están ya participando plenamente como compañeros del resto de Podemos: no estamos pasando un colectivo externo al interior del colectivo sino disolviendo un colectivo cuya diferenciación política sería imposible de sostener sin artificios estériles.

Ayer, cuando en el chat que tenemos el grupo parlamentario de Podemos de la Asamblea de Madrid contamos nuestra disolución y que pasábamos formalmente a ser un compañeros de Podemos como cualquiera de los demás un diputado respondió: «Yo nunca os he sentido como algo distinto en este tiempo, es pura formalidad«. Exactamente así lo siento yo también, así lo sentimos quienes durante catorce meses fuimos Convocatoria por Madrid.

Durante este tiempo hemos compartido un espacio fraterno, muy fraterno, deliberativo y audaz. No puedo expresar el orgullo que siento por el compañerismo de gente honesta, lúcida y generosa como la que he tenido al lado y cuya amistad sin duda estará al lado siempre.

Seguimos peleando por cambiar este país. Podemos.