Acabo de hacer la siguiente intervención en el Pleno de la Asamblea de Madrid, preguntando al gobierno de Cifuentes por qué siguen contratando con empresas salpicadas por la trama Púnica. La presidenta de la Asamblea, con su habitual imparcialidad, ha dicho que iba a retirar no sé qué parte del Diario de Sesiones. El portavoz del PP ha amenazado con querellarse y el diputado Jesús Formesel ha gritado «si tienes cojones, dilo en la calle». Como yo ando escaso de virilidad para esas cosas del matonismo, no pensaba decirlo en la calle, pero la portavoz adjunta del PP me ha explicado en Twitter que lo que todos entendemos como la amenaza de un macarra de discoteca es en realidad una apelación a que lo haga sin el amparo de la inviolabilidad parlamentaria. Como supongo que ésta no cubre a este blog publico aquí lo que he dicho y que sirva como reiteración, puesto que no quito ni una coma:

PREGUNTA:

Señorías, antes de nada y por ahorrarles trabajo en su sesión de control a Podemos les diré que Irán, Venezuela, titiriteros de la ETA, asaltar capillas, rey Melchor homosexual.

Y una vez tratados los temas con que responden a nuestras preguntas, me gustaría saber

¿Por qué su gobierno sigue contratando con empresas señaladas por el caso Púnica?

RÉPLICA:

En el pleno de la semana pasada la presidenta Cristina Cifuentes nos dijo dos cosas. Primero nos dio lecciones de transparencia, como suele ser habitual: nadie más transparente que el PP. Hace unos minutos ha presumido de que llevan siete meses sin robar, un poco como el alcohólico que cuenta los días que lleva sin beber.

Aquí tenemos una disyuntiva con dos opciones. O el PP de Madrid sigue robando y por eso sigue usando la administración para contratar con las mismas empresas con las que urdió la trama Púnica o nuestro sistema de contratación ha quedado completamente inútil. Ambas opciones, por cierto, no son excluyentes.

La primera opción deberíamos descartarla si nos creemos las palabras de Cristina Cifuentes: “el nuevo PP”, “tolerancia cero con la corrupción”…

Pero luego llegan los hechos y vemos que a quien ha sido tesorero del PP mientras parece que se financiaba ilegalmente lo hace Consejero. No me refiero al señor Bárcenas, a quien Rajoy no se atrevió a hacer ministro sino al tesorero de aquí, del PP de Madrid a quien hizo Consejero Cristina Cifuentes.

Por fin consigue ocupar el sillón de Aguirre en el PP de Madrid y lo primero que hace es mantener a Beltrán Gutiérrez, el gerente del PP salpicado por la financiación ilegal, por las tarjetas black y por un nuevo despido en diferido en forma de simulación.

Y nos enteramos de que mientras Cifuentes nos daba lecciones de transparencia Ignacio González llevaba un mes dimitido en secreto en un ejercicio de opacidad que de Calabria para acá sólo puede suceder en Génova.

La segunda opción, en cambio, ofrece menos dudas. Cada contrato del que hablamos en las comisiones de endeudamiento y corrupción lo despacha el PP diciendo que se cumplía la ley. Si la corrupción estructural se ha logrado instalar es porque tenemos un problema con nuestro sistema de contratación. La Gurtel, la Púnica… todos esos nombres que conforman el Caso Partido Popular han hecho saltar por los aires el sistema de contratación en la Comunidad.

Ante esas dos opciones sólo caben dos soluciones.

La primera, que el PP pase a la oposición. Y ahí no les miro a ustedes sino a los señores de Ciudadanos: si Ciudadanos quiere MAÑANA los madrileños dejamos de estar gobernados por un partido imputado y estructuralmente corrupto.

La segunda es que nos pongamos entre todos a cambiar la legislación madrileña sobre contratación pública para que ésta esté al servicio de los madrileños y no al de las tramas que nos han arruinado. Sigamos el ejemplo del Ayuntamiento de Madrid que ha reformado el sistema de contratación para introducir criterios éticos y sociales.

Muchas gracias