Hay dos leyes que afectan a Telemadrid. Una, el Estatuto de Autonomía, explica que el cambio del Consejo de Administración de Telemadrid se producirá «al inicio de cada Legislatura y una vez constituida la Asamblea» (constituida a principios de junio, hace casi tres meses); la otra, la ley 13/1984 que crea Telemadrid explica (artículo 4) que el Consejo de Administración de Telemadrid tiene 9 miembros asignados a los grupos en función de su representación («por el cociente entero») y que el Consejo cesa al terminar cada legislatura. Esto ha hecho que en las últimas legislaturas el PP haya aplicado su mayoría absoluta para secuestrar Telemadrid. Pero el resultado de las urnas del 24 de mayo liberaba Telemadrid. Según la Ley el reparto sería: 3 propuestos por el PP, 3 por PSOE, 2 por Podemos y 1 por Ciudadanos. Ese consejo propondría el nombramiento del Director de Telemadrid. Es decir, la mayoría que invistió a Cifuentes no podría controlar Telemadrid. Desde el Grupo de Podemos nos habíamos comprometido a no mantener la lógica del secuestro y democratizar Telemadrid más allá del mero control partidista: eso llevaría a una nueva ley pero por el camino a unas nuevas prácticas cumpliendo la ley vigente. Y para empezar, la evidencia de que Telemadrid dejaría de ser una mera cadena de propaganda del gobierno autonómico.

En la Asamblea de Madrid hemos hecho los nombramientos que toca hacer al inicio de la legislatura. Tenemos Mesa de la Asamblea, Diputación Permanente, nuevos senadores, mesa de cada comisión… incluso presidenta de la Comunidad y gobierno autonómico. Pero el PP y Ciudadanos, juntos, han decidido que en Telemadrid no se cumpla la Ley y no se ha nombrado nuevo Consejo. Hoy Telemadrid está sometida a un Consejo que responde al gobierno de mayoría absoluta de Esperanza Aguirre, es la Telemadrid de Hermann Terscht y Alfonso Rojo, la de la propaganda sobre el 11M que había quedado «bastante bien ideológicamente»…  La excusa era que habría una nueva ley que despolitizaría Telemadrid como si una hipotética futura ley exonerara del cumplimiento de la vigente.

En 2011 Mariano Rajoy y Soraya Sáenz de Santamaría recuperaron el secuestro de RTVE con el resultado que todos conocemos. Tras unos años de una RTVE bastante potable (como mínimo había dejado de ser una televisión de partido), el PP usó su mayoría absoluta y cambió la ley: el presidente se elegiría por mayoría cualificada, sí, pero si no la conseguía valdría la mayoría absoluta, es decir, lo nombraba el PP (el PP ponía presidente y si al resto les parecía bien estupendo y si no también). Y así RTVE volvió a ser una televisión de partido y comenzó su telemadridización pérdida de audiencia incluida.

Eso es lo mismo que presentó ayer Cristina Cifuentes: como el cumplimiento de la ley le impedía mantener el secuestro de Telemadrid acuerda con su muleta política no cumplirla hasta que se modifique la ley. Y la propuesta que hace es para mantener el control de Telemadrid: «Entre las principales novedades se encuentra que la elección del director general de Telemadrid se hará por mayoría absoluta en la segunda vuelta, si en la primera vuelta—realizada por mayoría cualificada de 3/5— no se llega a un acuerdo.» Es decir, lo mismo que hizo Rajoy para apropiarse de la televisión pública aunque al menos Rajoy hizo como que quería cumplir la ley hasta que se la cargó.

Más allá de la burda propaganda según la cual Cifuentes ya prácticamente habría cumplido su programa electoral, esta es la primera medida sustantiva que plantea la nueva presidenta de Madrid. Lejos del aire de renovación y moderación de una outsider del PP, Cristina Cifuentes presenta la misma propuesta de televisión pública que el resto del PP: se desentiende de la calidad, pluralidad, participación democrática, rigor… y sólo se centra en que esté controlada por la mayoría de gobierno.

Nada más empezar, ya se le ve el plumero a Cristina Cifuentes. Pero no será en Telemadrid donde se lo veáis. Allí se seguirá habiendo programas que queden «bastante bien ideológicamente».