Hoy se pone en marcha la legislatura en la Asamblea de Madrid. A partir de las 12h, en una sesión bastante tostón, las 129 personas que fueron elegidas en las elecciones del 24 de mayo entrarán a ese lugar tan lejano para los madrileños y prometerán cosas (la Constitución, el Estatuto de Autonomía y lealtad al rey, creo) tal y como impone la ley para poder empezar a ejercer.
Una de esas 129 personas soy yo. El intenso recorrido político que ha llevado a que esto suceda ha estado plagado de decisiones muy difíciles y por supuesto discutibles. Personalmente cada día estoy más convencido de que cada paso que dimos era el que teníamos que dar y que tuvimos valentía, inteligencia y completa lealtad a nuestros compañeros y compañeras, a nuestras ideas y principios y al pueblo de Madrid. La gente que componemos Convocatoria por Madrid llevamos unos meses de grandes decisiones, de alguna que otra hazaña, de sacrificios personales, de mucho trabajo y mucho debate. Estaría bien que alguien hubiera grabado las asambleas en las que tomábamos las principales decisiones, sería muy bonito dentro de unos meses volver a verlas y recordar que siempre estuvieron guiadas por tres únicos objetivos: ser útiles para echar de Madrid a quienes lo han saqueado durante tanto tiempo, ayudar al cambio en el conjunto del país y colaborar con toda nuestra fuerza e inteligencia en la constitución de candidaturas de unidad popular en las que estuvieran todos los actores rupturistas. Sí, creo que tomamos las decisiones adecuadas para esos objetivos.
Si de alguna decisión aún dudo es la personal, haber dado el paso a incluirme en las primarias que me llevaron al puesto 21 de la lista de Podemos y finalmente a ser diputado autonómico desde hoy. La duda es estrictamente personal: en qué lío me he metido. Sin embargo creo que pesa más, también en lo personal, el entusiasmo por ser partícipe de un momento histórico que no vamos a volver a vivir en mucho tiempo. Este es el año en el que empieza el cambio. Ya lo es. Sólo el cambio en los gobiernos de las principales ciudades españolas ya merece un apartado en los libros de Historia. Llevo toda la vida militando por ese cambio. Al menos desde los 18 años, cuando me afilié a IU y empecé a participar en el movimiento estudiantil de la Universidad Carlos III. Hace 20 años de eso, casi 21. Cuando la gente de Convocatoria por Madrid pensó que yo fuera uno de quienes participara en las primarias la idea generalizada era que no aceptaría. Pero sí es un privilegio formar parte desde una atalaya de lujo de este momento histórico. Así que desde hoy formaré parte del grupo parlamentario de Podemos en la Asamblea de Madrid, con otras 26 compañeras y compañeros que lucharemos por un Madrid más decente, más democrático y con más derechos para su gente y desde ahí por un cambio en el país.
Aquellos tres objetivos que han guiado a Convocatoria por Madrid los hago míos como brújula de la labor parlamentaria: todo para conseguir parar el saqueo de Madrid, para recuperar nuestros derechos; todo para que aprovechemos las posibilidades de cambio que tenemos en este país; todo para que la unidad popular que ha ganado ayuntamientos mejore la vida de sus pueblos y venza a quienes querrán asfixiarlos y para que avancemos en la unidad popular que traerá un proceso constituyente que devuelva la soberanía política (y económica) a nuestro pueblo.
A ver qué tal se da la cosa.