En la presentación del libro Contra la cegueraque se puede ver en el vídeo que publicó cuartopoder, Julio Anguita comenzaba citando el mito de Casandra. Según tal mito, Apolo concedió a Casandra el don de la profecía a cambio de su amor, pero al ver que finalmente Casandra se lo negaba Apolo convirtió el don en una maldición: Casandra podría predecir el futuro con exactitud, sí, pero nadie creería sus profecías. Así, Casandra anunció la caída de Troya, la muerte de Agamenón… pero nadie le hizo caso por lo que sus profecías fueron tan sólo un foco de frustración por el sufrimiento que se podría haber evitado de haber escuchado. Usaba el mito Anguita para explicar cómo en los años de las vacas gordas hubo un grupo no menor de economistas, activistas sociales y políticos y la propia Izquierda Unida que alertaban de que se estaba incubando el huevo de la serpiente, de que Maastricht, la economía de la especulación ladrillera, las privatizaciones… traerían la miseria y los recortes sociales y democráticos que estamos padeciendo.

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