No sé cuántos miles de personas salieron ayer a las calles de todas las ciudades de España pidiendo un referéndum. Se volvió a vivir el mismo divorcio entre la calle y la corte que el 15 de Mayo de 2011. Los medios cortesanos nos convencían de la normalidad de que sigamos sin poder decidir quién se coloca en el vértice superior del régimen político; PP, PSOE y UPyD garantizaban su apoyo a la sucesión monárquica con CiU haciendo ojitos; la CEOE agradecía los servicios prestados y las cúpulas de UGT y CCOO intentaban que no se entendiera lo que decían, conscientes de que era lo mejor que les podía ocurrir. Y en las plazas miles de personas que pedían tener voz; entre ellas, las fuerzas políticas y sociales rupturistas que proponen un proceso constituyente, un proceso popular hacia la democracia.

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