En las últimas semanas aparece un soterrado debate sobre las posibilidades para un gobierno central en el que participara el PSOE dado que no hay encuesta que permita pensar en mayoría absoluta alguna. Antes de la breve pero intensa crisis del gobierno andaluz Felipe González explicaba que con Izquierda Unida es “inviable” gobernar (porque IU defiende “utopías regresivas”) y que él personalmente intentaría facilitar grandes pactos del PSOE con el PP. Pocos días después Elena Valenciano se sumaba a explicar que sería “muy difícil” un gobierno nacional con el PSOE e Izquierda Unida “con las posiciones que IU está defendiendo de cara a las elecciones europeas”. Quizás esos preámbulos permitan entender mejor la sorprendente actuación de Susana Díaz provocando un absurdo incendio con el que sólo consiguió dar a Manos Limpias un argumentario para su penúltima querella.
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