El rotundo éxito de las Marchas de la Dignidad no es sólo cuantitativo. Hubo miles y miles de personas, muchas más que en ninguna otra manifestación de este carácter. Y eso es muy importante. Implica que lejos de la propaganda el movimiento anti saqueo no ha hecho más que crecer desde aquel 15 de mayo de 2011. Daba una cierta sensación en la manifestación de estar repleta de activistas (lo cual no es siempre una buena señal: hace falta que estén todos los activistas y mucha gente que no lo es pero que apoya el movimiento). Como las sensaciones son sólo sensaciones, no se deben sacar muchas consecuencias de ellas, pero si fuera así querría decir que hay un núcleo de activistas mucho más numeroso del que nunca habríamos soñado.
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