Al consumarse el cese de Pedro J. Ramírez vienen a la cabeza tres recuerdos sobre su relación con el poder y con la libertad de expresión. Una es la “Historia de una columna” de Javier Ortiz, en la que explicaba que le habían llamado deEl Mundo para explicarle que “más me valía desistir de la idea de hablar de ese libro [titulado El Poder cuya existencia el Banco Santander exigía que fuera silenciada] porque, si lo hacía, mi artículo jamás vería la luz”; una segunda fue aquella foto en un balcón contemplando la semana santa de Carabaña en 1996 con José María Aznar y su socia en Famaztella un mes después de las elecciones que les llevaron a La Moncloa; la tercera fue lasentencia del Tribunal Constitucional que otorga a Pedro J. Ramírez el título de único director de periódico condenado por vulnerar la libertad de expresión: en concreto la de Francisco Frechoso, director de cuartopoder.es y entonces redactor jefe de El Mundo que se permitió denunciar en televisión la vulneración del derecho de huelga que había permitido la llegada del periódico a los kioskos pese a la Huelga General de 2002.
Sigue en CuartoPoder.es