Escribía hace unos días que la situación abierta en Cataluña tiene potencial transformador que intentarán neutralizar las fuerzas conservadoras. Pretendía transmitir en ese artículo que cabe extender ese potencial transformador más allá de Cataluña y que todos los pueblos españoles aprovechen la enorme grieta institucional para un cambio político radical necesario para el cambio económico. Potencial transformador, decía y lo mantengo con una aclaración que entonces pensé innecesaria: sólo los obispos cuando hablan del aborto siguen confundiendo lo potencial con lo actual, el bebé en potencia con el gameto actual, que un proceso tenga potencial transformador no quiere decir que no tenga otros muchos potenciales, incluidos el reaccionario.

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