Uno podía pensar que pasada una semana se habría acabado la tontería de elevar un equipo de fútbol a la categoría de ejemplo para todo un país. Especialmente al comprobar el lunes que las personas que tan bien juegan al fútbol celebran sus éxitos como muchos hijos de vecino tomándose un par de fantas hasta no poder vocalizar, exaltar la amistad y tambalearse. Aquella imagen de normalidad podía habernos evitado que continuara la beatificación de los futbolistas haciendo de ellos una guía para salir de la crisis.
Pero no. Ayer desayunábamos con un artículo en El País, El valor de La Roja, en el que se explicaba que el PIB español podría dispararse gracias a los goles de Torres y Cesc si aprovechábamos los valores de La Roja para relanzar la marca España de las narices (¿a quién se le ocurriría esa espantosa, cursi y mercantil expresión?). Por la tarde, el consejero de economía de la Comunidad de Madrid, el excepcional Percival Manglano, se arrancaba por reflexiones en twitter como podéis ver arriba. Quizás no sea oportuno recordar que los dos últimos ganadores de la Eurocopa han sido Grecia y España por lo que, si hay que sacar conclusiones económicas de los seis partidos de fútbol de cada Eurocopa, lo suyo no fuera tirar fuegos económicos artificiales sino ponernos a buen recaudo.
Pero si hay que sacar conclusiones, las sacamos. ¿Cuáles son los valores de La Roja?
Los jugadores de la selección española son trabajadores. Empezaron la temporada con una huelga general basada en la solidaridad de clase: los futbolistas que conocemos viven extraordinariamente bien pero hay muchos otros que no cobran porque los impresentables de los propietarios de los clubs (constructores en buena parte) firmaron contratos que luego no pagaban. El capitán, Iker Casillas, aseguraba que ”hay que ser solidario con la gente que lo está pasando mal, los números están ahí. Luis (Rubiales) ha hablado en boca de todos y nosotros estamos apoyándole a muerte. Te puedo decir y asegurar que no se va a jugar“. Luis Rubiales es el presidente del sindicato de futbolistas: tras su voz colectiva se puso Casillas como el 100% de futbolistas que impidieron que se disputara la primera jornada de Liga y consiguieron un acuerdo con la patronal. Algo muy diferente de lo que hacen esos comentaristas deportivos que tanto hablan de la unidad, del juego en equipo, de la solidaridad entre jugadores, etcétera pero que cuando hay huelga en su empresa hacen el esquirol que da gloria oírlos. Por supuesto ninguno de los futbolistas de equipos pequeños criticó a los futbolistas mejor pagados que fueran privilegiados sino que agradeció la solidaridad.
¿Más valores de La Roja? Los sueldos altísimos, los contratos blindados (no se recuerda un equipo que haya podido despedir a un jugador por malo que sea su rendimiento o por mucho que entre en crisis el club) y las jornadas laborales de dos horas al día. Si se trata de valores en los que La Roja sea muy distinta a otros colectivos laborales, esos tres son mucho más minoritarios que el hecho de que sean muy amigos y les guste jugar a la pocha.
¿Importamos al conjunto de la sociedad los valores de La Roja? Solidaridad de clase, sueldos altos, contratos blindados y jornadas laborales muy reducidas. Esos son los valores más reconocibles. ¿Cuándo empezamos a potenciar así la marca España?