Hoy ejecutará el Tribunal Supremo a Garzón tras haberle condenado por prevaricación por unas escuchas que el Tribunal considera ilegales en el caso Gürtel. Ayer se declararon ilegales otras escuchas ordenadas por un juez. ¿Os acordáis del “informático de ETA“? Resulta que según la Audiencia Nacional no hay pruebas de que sea informático ni que sea de ETA (pese a lo cual hoy los medios titulan hoy casi unánimemente “Absuelto el informático de ETA” excepto ABC que titula “Absuelto el presunto informático de ETA” como si la absolución no mandara al garete también esa presunción; todos los periódicos con foto del inocente, porque cuando el río suena…). Según la sentencia Grande-Marlaska ordenó “sin más explicaciones” intervenirle el teléfono durante tres meses y al no encontrar nada probatorio prolongó las escuchas otros tres meses. Según la Audiencia Nacional estas escuchas hechas durante seis meses “no sólo han sido absolutamente insuficientes para desvirtuar la presunción de inocencia (…) sino que además el procedimiento utilizado para obtenerlas no se ajusta a los parámetros de legalidad“.

Por lo demás la sentencia deja clara la intencionalidad del juez Grande-Marlaska al prejuzgar a alguien contra el que sólo tenía una mención en unos papeles intervenidos a Thierry dos años antes (que ni el tribunal considera probatorios ni lo debió de considerar Grande-Marlaska al ordenar buscar más pruebas en vez de detenerlo inmediatamente). En las escuchas no hubo nada. Pero Grande-Marlaska descubrió (¡horror!) unos billetes de avión a Venezuela que usaron él y su novia. Y decidió, sin prueba alguna según la Audiencia Nacional, que  un vasco no va a Venezuela a hacer turismo sino a entrevistarse en la selva con la cúpula venezolana de ETA (que es otra historia entrañable, esta vez hilada por el juez Eloy Velasco) para enseñarles a encriptar mensajes informáticos. Que el detenido declarase que es “muy torpe con la inofrmática” y que “yo sé lo básico: word, email y ver películas” y que Grande-Marlaska no encontrara pruebas de que sabía al menos encriptar esos emails no impidió que lo mantuviera en la cárcel durante un año acusado de terrorismo.

¿Prevaricó Grande-Marlaska? Según los parámetros con los que se ha juzgado a Garzón, indudablemente. Las escuchas han sido declaradas ilegales, la instrucción demuestra que el juez hizo de la presunción de inocencia un  absurdo sayo y que una persona tan inocente como cualquiera de quienes estáis leyendo hoy este apunte ha pasado un año en la cárcel y ahora sale estigmatizado por esta decisión de Grande-Marlaska que no parece tener más apoyo que haber sabido escribir una historia de terror a partir de haber encontrado el nombre de un tipo en los papeles de un etarra y que ese tipo hubiera viajado a Venezuela con su novia.

Cuando condenaron a Garzón hubo quien sostuvo, desde posiciones razonables, que estaba bien condenado porque es gravísimo ordenar escuchas al margen de la ley. Es gravísimo, sí. Pero utilizar el derecho discrecionalmente (esto es, acabar con la igualdad ante la ley) también lo es. Si aquellas escuchas fueron ilegales, anúlense y que nada de lo que se grabara en esas escuchas en concreto sea utilizable para un juicio. Es lo que ha hecho la Audiencia Nacional en este caso: anular las escuchas y declarar la absolución (judicial: la periodística no parece tan sencilla) de quien se ha pasado un año en la cárcel por los inventos de un juez.  Si la práctica de escuchas ilegales es prevaricación, júzguese a quienes incurren en ellas, empezando hoy mismo por Grande-Marlaska.

La diferencia es evidente: Grande-Marlaska se mete en un terreno en el que vale todo y Garzón se metió en un terreno (la memoria histórica y la gran corrupción del PP) en el que no vale nada. A Garzón no le condenaron por las escuchas, que ya vemos que no son motivo de condena por prevaricación nunca. Le condenaron por meter las narices donde nunca llaman a los jueces españoles.