Ayer la indignación ante la manipulación periodística colmó a alguna gente del PSOE: descubrieron que El País es capaz de machacar a alguien cuando su proyecto contraviene sus intereses. Se trataba de Carme Chacón. O más bien del entorno empresarial de Zapatero en el que se incluye al marido de Carme Chacón, Miguel Barroso. A ese entorno empresarial le dedicó El País un reportaje de tres páginas con foto de Jaume Roures incluida. Suelo citar una entrevista de Vázquez Montalbán a Polanco en los 90 en la que le preguntaba al capo de Prisa por qué zurraban con tanta saña en sus medios a Julio Anguita y Polanco respondía sin rubor que era lógico el trato dado que Izquierda Unida promovía la desconcentración de medios de comunicación y no podía pretender que Prisa se quedara esperando que siguiera creciendo electoralmente. A muchos de quienes ayer se escandalizaron ante el ataque de El País les hizo mucha gracia aquella campaña y la mantuvieron posteriormente con otras variables. La clave del reportaje de ayer es que el cónyuge de Carme Chacón es un hombre de Roures y por tanto pondría al PSOE claramente en el otro bando de la guerra del fútbol. La diferencia con el caso de Anguita es externa: una cosa es defender la democratización mediática y otra es defender un grupo empresarial en vez de otro; pero a efectos de Prisa es lo mismo al menos hasta que el Congreso de este fin de semana se pronuncie.
Varias de las respuestas del chaconismo (hay gente pa to) en las redes miraban a Rubalcaba: ¿por qué había permitido que saliera esa infamia? le preguntaban: daban por hecho, ellos sabrán por qué, que este tipo de reportajes se hacen hombro con hombro, es decir, que la fusión entre los intereses empresariales y mediáticos y la candidatura a la secretaría general es total.
Un desarrollo de esta línea de crítica al reportaje contra Chacón fue preguntarse si acaso en el otro bando no había lazos nocivos. Así de cabeza no parece que Felipe González, que según Rubalcaba fue quien le convenció para que se presentara al Congreso, esté viviendo exclusivamente de la generosa pensión vitalicia de ex-presidente y sus lazos con el magnate mediático Carlos Slim vienen a ser los que tiene Aznar con Murdoch. Los william hearsts del momento saben aprovechar el talento y la trayectoria periodística e intelectual de nuestra élite política y la ponen en nómina sin pretender nada sucio: sólo exprimir su luminaria visión mediática. De cualquier manera no desmentían los lazos de interés empresarial que hay en la candidatura de Chacón sino que denunciaban que en la otra candidatura hay la misma ponzoña.
Hace años se solía considerar al PSOE como el partido del Banco Santander mientras la afinidad mercantil del PP estaría más ligada al BBVA. Probablemente eso ya haya pasado a la Historia dado que tanto Botín como González (Francisco) son perfectamente conscientes de que están al timón viva quien viva en La Moncloa. No es la primera vez que un aparato mediático-empresarial se vuelca en la vida interna de un partido pero sí es la vez que menos se ha disimulado que estamos ante una mera batalla concreta de una guerra empresarial de mucho más calado y que es la que importa.
Los tiempos avanzan que es una barbaridad. Lo asombroso es que haya gente que ve Sálvame en vez de observar estos espectáculos sin par.