Muerta y enterrada, en descomposición, en quiebra… no sé quién ganará el concurso de certificados de defunción de Ezker Batua (Izquierda Unida en Euskadi), pero no voy a participar en él. No sólo por lealtad con la organización en la que milito, sino porque estoy convencido de que el discurso que veis arriba de Xabier Agirre (PNV) no sólo no hace daño a Ezker Batua sino que es el punto de apoyo sobre el que hacer una profunda limpieza ética en Ezker Batua y volver a tener una organización federalista de izquierdas, éticamente inquebrantable y políticamente plural, pero orgánicamente unida que merece Euskadi.
Esto escribía sobre la organización vasca de Izquierda Unida en julio del año pasado en un apunte titulado Ezker Batua aurrera!. Hoy cristaliza lo que entonces preveía gracias al arrojo de bastantes militantes vascos y al apoyo de Izquierda Unida federal a la formación de un espacio político que dejara atrás las prácticas políticas que la izquierda tiene que combatir. Hoy se está celebrando la asamblea constituyente de ese espacio, cuyo nombre se decidirá a lo largo del día por su militancia y que será el referente vasco de Izquierda Unida.
La asamblea se puede seguir en streaming aquí. Se me ocurren tres reflexiones a hacer:
–Elogio del ventilador: Como decía en aquel apunte de junio, la demoledora intervención de Xabier Agirre fue vista como un tiro mortal contra la izquierda federalista vasca. Pero lo demoledor no era la denuncia de Agirre sino las prácticas denunciadas. Algo que no era conocido en detalle, pero sí de forma genérica. Dar un paso que rompiera con ese tipo de prácticas y con el puñado de personas que las realizaba era traumático y ello había llevado a un progresivo colapso interno sin que se diera un paso catárquico hacia una izquierda digna de tal nombre. Aquella intervención de Agirre funcionó como catalizador de esa catarsis que obligó a romper con las viejas prácticas emponzoñadas. El ventilador es un horror si no se quiere que desaparezca la mierda. Si se quiere que desaparezca es necesario señalarla. Allí y en todas partes: el ventilador es nuestro amigo. El amigo de quienes no queramos convivir con la mierda.
–Los otros: En la mierda incluyo prácticas políticas y personas muy concretas que hacen de esas prácticas su forma de hacer política. No a ningún sector político. Cualquiera que conozca la izquierda por dentro sabe que hay alineamientos en las bases cuyo sustento es mucho más dependiente de lo afectivo y lo personal que de diferencias políticas. Las razones para haber caído en espacios políticos cuyas cabezas visibles se han corrompido casi nunca suponen convalidar esas prácticas sino desconocerlas, pensar que se exageran desde otros lados, o por una lealtad mal entendida. Más allá de esas razones, está claro que producida la catarsis es imprescindible que lo nuevo intente aglutinar a toda esa gente a la que la guerra le pilló en zona nacional. Es fundamental romper con las viejas prácticas, pero también es imprescindible buscar espacios de encuentro con la gente que hoy no esté en la nueva organización pero que quiera participar en un espacio de izquierdas federalista honesto y coherentemente crítico con el modelo económico y político vigente.
–El espacio político: ¿Hay espacio político para la izquierda federalista en Euskadi? Sostengo que sí. Por muchas razones. El polo soberanista en torno a la izquierda abertzale ha entrado con tal fuerza que no parece dejar hueco. Pero su espacio de crecimiento está siendo en torno al eje nacional. Tan es así que para las últimas generales propusieron la candidatura unitaria al PNV. Es evidente que en cuestiones sociales y económicas puede haber muy buen entendimiento, pero el espacio político es distinto. Además, quiero pensar que estos años de gobierno del PSE de la mano con el PP demostrando que un gobierno del PSOE no es en absoluto más de izquierdas que uno del PNV permita que muchos antiguos votantes del PSE apuesten por potenciar un espacio de izquierdas coherente. En plena crisis interna incluso con una denominación improvisada y sin posibilidades de conseguir escaño, el resultado de IU en las provincias de la Comunidad Vasca ha sido más que digno y se habría traducido en unas elecciones vascas en un escaño en cada provincia, como en los buenos momentos electorales de EB. Existe espacio y si la práctica política acompaña por fin el discurso seguro que el proyecto que hoy comienza tendrá una presencia importante en Euskadi.
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