Recordaréis el espectáculo del déficit oculto: los cargos del PP acusaban al PSOE de haber ocultado datos en el traspaso de papeles, el PSOE le respondía que si no se había enterado de que los aeropuertos y las obras de Calatrava cuestan un montón aunque no haya aviones ni obra y el ABC demostraba que el PSOE había ocultado el déficit en un reportaje de investigación consistente en publicar un papel del PP que decía que el PSOE no les había dicho la verdad.

El déficit sorpresa tenía una virtud: permitía justificar las mentiras dichas en campaña electoral y perpetrar una agresión social tras otra por culpa del otro: ahora ya no es para-tranquilizar-a-los-mercados sino para-cumplir-nuestros-compromisos-internacionales. El gobierno no sería partidario de quitárnoslo todo, pero como los de la ceja habían escondido el déficit, no les queda más remedio que parar nuestra tendencia a ir al hospital por encima de nuestras posibilidades.

Estos días han venido una previsión tras otra que auguran que el desastre español se agrava: primero fue el FMI y luego el Banco de España los que aseguraron que en 2012 vamos a una profunda recesión y que en 2013 en el mejor de los casos la economía estará estancada. Ello garantiza el aumento del paro de manera espectacular, entre otras cosas porque ni con las vacas gordas ni con las flacas hemos hecho ninguna verdadera reforma-estructural (otro mantra de temporada) sino que hemos radicalizado la estructura que nos trajo a la crisis.

Curiosamente nadie se lleva las manos a la cabeza culpando a otro de la inesperada recesión oculta. Es cierto que era más que previsible, pero también lo era el dato del déficit y se montó el teatrillo de la discrepancia. El déficit avalaba el discurso de los recortes, que es el deseado y en el que compiten a la hora de la verdad el PP y el PSOE: les permitía asumir que hay que hacer recortes y hacer como que discutían sobre si tal necesidad indiscutible era culpa de tirios o de troyanos. Pero la recesión lo que muestra es que incluso dentro de su modelo económico el camino emprendido por el PSOE, por el PP, por Merkel y por Sarkozy es catastrófico. La organización de extrema izquierda FMI ha explicado claramente que los recortes (que siempre pidió en otros países cuya ruina le importaba menos) conducen a una recesión y ésta puede ser nociva para el poder económico. La política neoliberal emprendida no sólo es brutalmente injusta sino que además es un suicidio económico. Europa se ha convertido en un lastre económico para el mundo mientras otras regiones con otros modelos (utópicos, disparatados, aberrantes y bastante totalitarios, todo sea dicho) salen adelante bastante bien.

Aquí miramos a otro lado porque la recesión oculta no es un tema, nadie tiene la culpa, es como un fenómeno meteorológico, una conjunción planetaria, la contaminación madrileña o los pisotones de Pepe: cosas que pasan pero de las que nadie es responsable.

No es culpa de nadie sino que las cosas son así: ya nos dijo ayer Su Majestad el Rey que el camino es la disciplina fiscal (es decir, la tendencia hacia la ausencia de déficit) y las reformas estructurales (es decir, los recortes en derechos sociales y prestaciones públicas). Y el rey nunca se mete en política, sólo transmite mensajes neutros. Así que si él lo dice, nuestro problema es que nos viene fatal la Ley de la Gravitación Universal que aplican nuestros ministros de economía. Al fin y al cabo seguir en esta política económica significa cumplir-nuestros-compromisos-internacionales, entre los que no figura ni el empleo ni el bienestar social.

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