Necesitamos rigor, seriedad y ejemplaridad en todos los sentidos. Todos, sobre todo las personas con responsabilidades públicas, tenemos el deber de observar un comportamiento adecuado, un comportamiento ejemplar.

Juan Carlos de Borbón.

Todos, sobre todo las personas con responsabilidades públicas, tenemos el deber de observar un comportamiento adecuado, un comportamiento ejemplar. Todo el mundo entendió que con esta frase Juan Carlos de Borbón se refería a sí mismo y a los suyos por ese impresionante giro dramático consistente en enfatizar solemnemente la palabra todos para que al tiempo que despertaba al abuelo nos hiciera comprender que cuando dice todos no dice, por una vez, todos vosotros.

Del mismo modo que el camino se hace al andar, el comportamiento ejemplar se hace dando ejemplo. Hace unos días la Casa Real comunicó a los medios de comunicación su versión de los hechos. Para que no haya ninguna duda de republicanismo antiespañol veamos cómo lo publicó el ABC en su épica crónica El día que el Rey frenó a su yerno: En febrero de 2006 (hace casi seis años) el rey

encargó a su abogado de confianza, José Manuel Romero Moreno, que revisara las actividades del instituto [Nóos] que en aquellas fechas presidía Iñaki Urdangarín y que realizara un informe. Sus conclusiones provocaron un gran enfado y disgusto en Don Juan Carlos.

El resto es menos importante y bastante contradictorio. Lo importante es que desde 2006 hay un informe cuyas conclusiones mostraban que las cuentas de Urdangarín tenían tantos euros como mierda.

Es cierto que la actitud de la Corona no fue precisamente ejemplar. Lo suyo habría sido que en 2006 sacara a Urdangarín del Museo de Cera y denunciase a la justicia a quien estaba usando su nombre para estafar a instituciones públicas y forrarse ilegítimamente a costa de eventos para niños enfermos y discapacitados. Demos por hecho que como hasta esta nochebuena el rey no había enfatizado el todos pensaba que esa ejemplaridad de la que ya hablaba en 1994 era para los otros. Pero ahora no.

¿A qué espera Juan Carlos de Borbón a enviar al juez José Castro el informe que según la real casa tiene en la mesilla de noche desde 2006 y que le causó tanto enfado al ver con insuperable sorpresa que en su familia había quien no lo hacía todo con real desinterés? No sabemos qué sabe el juez Castro y qué no, pero es evidente que Juan Carlos de Borbón (a quien la versión de Zarzuela atribuye personalmente el encargo del informe y el enfado al leerlo) tiene información hecha por un abogado que podría contribuir a la causa.

Puede haber gente mal pensada que interprete que a Juan Carlos de Borbón no le imortaba que su yerno robara sino que le fueran a pillar. Se apoyarían en que no encargó tal informe hasta que tangencialmente se preguntó en el Parlamento balear a Jaume Matas por la pasta que daba al Instituto Noos. Se apoyarían también en que desde 2006 a 2011 la Casa Real no ha mencionado que Urdangarín tuviera un comportamiento poco ejemplar ni censurable hasta que de insinuación parlamentaria y difundidísimo rumor hemos pasado a escándalo nacional. Sólo hace falta leer a la prensa cortesana reconocer que en Zarzuela están preocupados por el deterioro de la imagen de la Corona (y nunca dicen que estén preocupados por el dineral robado).

Pero Juan Carlos de Borbón tiene la ocasión de demostrar que no: que el suegro del duque además de parecer honrado tiene que serlo. Su Majestad ha anunciado que tiene el deber de observar un comportamiento ejemplar. Dé ejemplo, Majestad. Entregue aquel informe de 2006 al juez José Castro. Y que actúe la ley. Si, esa ley que es igual para todos.

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