A veces, cuando las nubes de la pesadumbre ocultan el cielo, parece que somos incapaces de ver otra cosa, incluso de imaginar que puedan desaparecer.
Desaparecerán.
Sabemos que desaparecerán porque sólo podría evitarlo nuestra pasividad, pero eso no va a ocurrir.

Mariano Rajoy, ayer.

Ayer dio un montón de razones Mariano Rajoy para pensar que el chaparrón va a continuar y se va a agravar. Situó en 16.500 millones de euros el recorte del déficit, lo cual quiere decir que recortará en gasto mucho más pues lo único que concretó fue el recorte en ingresos: desgravaciones por compra de vivienda y por planes privados de pensiones (alegría en casa de los constructores y banqueros), ayudas fiscales a PYMES, seguridad social exenta en algunas contrataciones… Es decir, hay que añadir a los 16.500 millones lo que se deje de ingresar, en el caso de que el gobierno de Zapatero haya logrado el primer objetivo de la misma etapa y deje el déficit en la orden de Bruselas: el 6%. Si no, más recorte aún hasta compensar esa desviación.

Tenemos suficientes datos para saber que la política de recortes no nos sacará de la crisis. En ninguno de los países que han sido sometidos a doctrinas del shock como la que estamos sufriendo o más drásticas trajo el neoliberalismo buenos resultados económicos… salvo para los poderes económicos que dictaban esas políticas. Lo mismo está sucediendo en Europa ahora: todos los países que hemos sido sometidos a esas políticas estamos al borde de una nueva recesión. Algo perfectamente previsible, pues los recortes sociales suponen hacer más pobre a quien dedica todos sus escasos ingresos al consumo y más rico a quien no necesita un euro más para consumir sino que mete su dinero en bolsa (a través de un fondo de pensiones, por ejemplo, para que desgrave), por lo que la economía real sigue yéndose al garete y con ella el empleo. Incluso la OCDE alerta discretamente de que el recorte presupuestario es el que nos está llevando directos a la recesión.

El paro es en esta crisis (y lo fue ayer en el discurso de Rajoy) un perfecto MacGuffin: un elemento del guion que nos pretende distraer para que nos sorprenda más lo importante de la película. Seguramente Rajoy llamará al vino vino, pero al paro lo llama deficit: Nos preocupa mucho el paro, así que vamos a reducir el déficit vino a decir Mariano. Nos preocupan el paro, así que no contrataremos más funcionarios y facilitaremos el despido. Para que la gente deje de fumar se sube el precio del tabaco: para que dejen de despedir, lo abaratan; y mientras, para dejar de fumar, nos fumamos un enorme puro.

Sin embargo lleva razón Mariano Rajoy en su enternecedora metáfora meteorológica. Sobre todo en la última frase: “Sabemos que [las nubes] desaparecerán porque sólo podría evitarlo nuestra pasividad, pero eso no va a ocurrir.” Y lleva razón: nuestra pasividad ante este tiempo nos haría volver a casa empapados, al borde de la neumonía. Pero eso no va a ocurrir, nos dijo Rajoy. Ayudémosle a que tenga razón.

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