No soy de las personas que crean que hay que hablar bien de los muertos. De los muertos hay que hablar bien si se lo merecen. Pero sí creo que ahora que Zapatero se va, y tras haberle zurrado por todo lo que merecía (en aquello que Rajoy recogerá y aumentará) sí creo conveniente señalar algunas que hizo bien y que estaría bien que también fueran recogidas por Rajoy. No me refiero a la retirada de las tropas de Irak, que aplaudí a rabiar, pero que vino después acompañada de una política internacional tan servil a Estados Unidos y sus guerras, vuelos de la CIA y encubrimiento de asesinos como cualquier gobierno anterior. Tampoco a las llamadas libertades civiles que con Zapatero han avanzado (en algunos casos) pero que finalmente se han topado con gran cobardía y no hemos tenido una legalización de la eutanasia, una ley de libertad de conciencia (ni de libertad religiosa, que era el proyecto anunciado por el gobierno), se ha aumentado la financiación pública de la Iglesia, la Memoria Histórica se ha quedado en un «digo que quiero y que no puedo«,… Por supuesto tampoco su política económica que en mayo de 2010 pasó a ser de un neoliberalismo de shock, pero que venía de seis años de liberalismo social con política fiscal de derechas paliada por cheques en vez de por políticas sociales públicas. Ni mucho menos el famoso talante que reservó para el PP y los poderosos pero que acompañó de desprecio y juego sucio, muy sucio, contra quien le pudiera hacer sombra por la izquierda. Ni su política de pacificación vasca aunque sólo sea por desconocimiento de qué se ha cocido realmente. Ni en TVE, que ha mejorado pasando de ser televisión de partido a ser televisión de régimen pero sin dar el salto a portarse como una tele pública.
Sin embargo hay un par de aspectos que creo que sí se han hecho muy bien durante los ocho años de su gobierno que serían dignos de mantener.
El primero de los casos es probable que sea seguido por Rajoy. Reconozco que no es una cuestión del todo relevante (o incluso que es casi plenamente irrelevante) pero uno de los giros estéticos más sensatos que se produjo en 2004 con el cambio de Aznar a Zapatero fue que se dejó de considerar a la familia del presidente como una dinastía monárquica: desde la omnipresencia de Ana Botella, mañana alcaldesa de Madrid por méritos propios (y elección ajena) a la famosa boda de El Escorial pasando por Alejandro Agag, que viene a ser el Urdangarín que tiene toda familia real. Con Zapatero eso cambió drásticamente: hizo de su familia un asunto básicamente privado: sospecho que nadie sabría reconocer la voz de la cónyuge de Zapatero y de hecho conocimos algo de sus hijas cuando la prensa de extrema derecha decidió exponer su más alto grado de mezquindad. Por los motivos que sea, Rajoy parece acercarse mucho más a esta gestión pública republicana de su familia que al caudillismo monárquico de Aznar: esperemos que continúe así.
El otro aspecto es probablemente más importante aunque sólo sea porque se salvan vidas. Hasta 2004 los accidentes de carretera aparecían como parte del paisaje. Cada año moría más gente en la carretera sin que nadie se empeñara en paliarlo. Los gobiernos de Zapatero sí se tomaron el tráfico en serio y su política de tráfico ha sido elogiable en bastantes sentidos. Al margen de las infraestructuras de tráfico, la determinación para reducir los accidentes ha sido clara y ha estado por encima del famoso afán recaudatorio: recordemos, por ejemplo, que es este gobierno el que ha hecho pública la localización de todos los radares fijos, algo que no se haría si se quisiera poner multas en vez de forzar a la bajada generalizada de la velocidad. Es una política que se ha hecho bien y que si tiene algo de reprochable será alguna chapuza concreta, no el conjunto de la política.
Ninguno de los dos puntos señalados son estructurales, ya lo sé. Ambos son asumibles por cualquier gobierno que, incluso desde las ideologías más aberrantes, ponga un poco de sentido común en aspectos concretos. Ya que Rajoy dice que hará lo que hay que hacer, a ver si en esto se equivoca y, por inercia, mantiene lo bien hecho.
Pues no se lo que cuentas de coña ni lo que cuentas en serio, porque para no arremeter contra Zapatero no se si te has dejado algo. Lo de la vida pública de un presidente y su familia yo creo que si es importante. Ahora que me toca vivir en Francia la «parte glamourosa» de la presidenta de la Republique, me doy cuenta que si tiene su importancia. Cuanto menos se hable de la señora del presidente más se pude hablar de su gestión.
En cuanto a lo de Tráfico… ¿de verdad han hecho públicos la situación de los radares? Aquí empezaron así, hasta que decidieron que había que aumentar la recaudación. Resultado: cada vez más gente compra el carnet en el mercado negro, porque total, te lo van a quitar por lo de los puntos…