En 2003 muchos fuimos a votar con camisetas en las que ponía No a la guerra. No fue una acción coordinada pero sí había contado con un altavoz fundamental: el PP había pretendido prohibirlo y la Junta Electoral había anunciado que era plenamente legal puesto que no se pedía el voto a nadie, así que si a alguien no se le había ocurrido, la pretensión del PP nos hizo pensarlo. Este pasado 20-N no había ningún aviso de la Junta Electoral pero en Madrid hubo muchas personas que se acercaron al colegio electoral con una camiseta verde de las que han proliferado en los últimos meses en defensa de la educación pública.
Al poco rato de empezar las votaciones me llamó una compañera. “La policía ha retenido a Ara. La han metido en una habitación durante media hora, le han tomado los datos y le exigían que no fuera con esa indumentaria sin permitirle salir“. No fue el único caso en que la policía impedía votar o ejercer de apoderada (como era el caso de Ara -la del centro de la foto de los tres vocales de IU en la Junta de Chamberí en su toma de posesión-). Y nunca había protesta alguna por otros partidos ni por el personal de la Administración. Parecería que la policía tuviera una orden específica de impedir esas camisetas (¿por parte de quién? ¿quizás una traca final de esta Delegada del Gobierno que tan alto ha puesto el listón al PP?). Tampoco impedían otras indumentarias. En mi colegio un apoderado de un partido que había apoyado la Guerra de Libia unas semanas antes iba con una camiseta con un gran símbolo pacifista que inducía a pensar que su partido no era de esos que apoya guerras. En otro colegio de Chamberí una monja de la dirección del Colegio decidió pasarse el día en una de las mesas para ver cómo iba la cosa: por supuesto con su vestido de monja, porque ello es neutro y no tiene ninguna connotación política. En ninguno de estos casos la policía hizo absolutamente nada: sólo con las camisetas verdes.
Resulta llamativo que desde la propia administración se considere que una camiseta que defiende la educación pública está pidiendo el voto. Es decir, que se considera formalmente que hay algún partido que defiende la educación pública y todo el mundo lo sabe o algún otro que la ataca y que por tanto defender la educación pública es llamar a no votar a ese partido. Pero eso es lo que hizo la Junta Electoral de Madrid al decretar a media mañana del 20 de noviembre que no se podía usar esta camiseta en los colegios electorales (donde se puede llevar cualquier cosa que no llame al voto).
El viernes comenzaron a llegar telegramas a gente que había sido apoderada o que había ido a votar con la camiseta verde. Eran denuncias por propaganda electoral en las que se dan 48 horas para presentar alegaciones. Como el fin de semana no cuenta, toda esta gente tiene hasta mañana para presentar un escrito explicando que iban vestidos como querían sin llamar al voto de nadie sino con una camiseta en la que se defendía un derecho público reconocido por la Constitución.
Si te ha llegado la denuncia, a lo largo del día (o esta noche) IU-CM difundirá un modelo de alegaciones para que las pueda presentar todo ciudadano denunciado. Si no te ha llegado aquí tenéis un formulario que rellenar para autoinculparnos por haber defendido la educación pública todos los días; también en jornada electoral.
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