Poca gente se ha enterado. Mientras todo el mundo se cebaba con la gente del PSOE por llegar a un acuerdo para gobernar en coalición con la derecha opusina Navarra (no permitir su investidura, no: gobernar en coalición) y con la Unió Mallorquina de Canarias (tampoco permitir su investidura, tampoco: gobernar en coalición con CC, compartir el botín) pasaba desapercibido un complejo proceso de toma de decisión que ha llevado a que IU Extremadura anunciara que entre el PSOE y el PP prefiere ser oposición a los dos aunque eso dé la presidencia de Extremadura al candidato del PP por ser la lista que más votos obtuvo.

Hay veces en que uno se felicita de no ser dirigente federal de Izquierda Unida, de ser sólo un mindundi con blog. Una de esas veces fue ayer. La situación en la que se encuentra IU con respecto a Extremadura es extraordinariamente compleja para cualquiera que supere en amplitud moral e intelectual a personajes como Bono o Fernández Vara.

Izquierda Unida no es la muleta de nadie. IU se presenta a las elecciones para ganarlas y gobernar, no para tirar hacia su izquierda a nadie. En Extremadura no ganó las elecciones y los electores pusieron a los tres diputados en la horrorosa situación de que de ellos dependiera la investidura de un presidente de la derecha que lleva gobernando Extremadura con autoritarismo, caciquismo y atacando con saña el medioambiente o el de otra que ha gobernado con prácticas parecidas en muchas partes del resto del Estado. En Madrid toda la izquierda hubiera tenido claro que pese a la conciencia de que Tomás Gómez no fue el alcalde más defensor de lo público que uno pueda imaginar en Parla o a que el PSM se hubiera abstenido en la privatización del Canal de Isabel II, es urgente desalojar a la derecha caciquil, autoritaria, gurtelera y gestapita de Esperanza Aguirre. Pero en Extremadura tienen la asfixiante sensación de estar bajo un régimen de partido que todo lo copa y nunca para hacer políticas sociales ni avances democráticos. Y ese, a diferencia de en Madrid y cada vez más zonas, no es el PP sino el PSOE. Que haya lugares de donde salgan Bonos e Ibarras o el propio Fernández Vara (una vez pasado el sofocón de sensatez inicial) tiene mucho que ver con la antropología de un partido que en determinados sitios se convirtió en partido único que heredaba todos los vicios de esa derecha caciquil y postfranquista que no se mete en política sino para pillar y distribuir cargos y machacar a los enemigos.

Soy partidario de no dar ni un gobierno al PP. No porque sea más de derechas que el PSOE, que en general seguramente lo es, pero no estamos obligados a elegir entre lo mismo y lo mismo. Sino, como criterio político, porque el PP va camino de ser el partido único de todo el Estado salvo acaso Catalunya (y Euskadi si las próximas elecciones no incluyen pucherazo ilegalizador). Creo que es una torpeza no quitar fuerza al inminente partido único allí donde se pueda y Extremadura es uno de los sitios donde se puede. Además es lo que hemos prometido a nuestros votantes y nuestras promesas electorales deben ser sagradas. Por otro lado, en lo interno, es lo que se acordó en los órganos federales de IU. Hoy haría autocrítica al famoso “ni por acción ni por omisión“, pero es lo que se aprobó y lo que se prometió: mis críticas, ya expresadas en algún órgano (insisto en que como autocríticas: he apoyado resoluciones orgánicas con esa expresión y pienso ahora que fue un error), tratarán de enriquecer una futura expresión de la política de alianzas previa a unas elecciones. Hoy creo que toca cumplir lo que se aprobó y lo que se prometió.

No pesan argumentos electoralistas. Hay que hacer lo que se crea políticamente conveniente y luego intentar que, además, eso de réditos electorales. Incluso cuando vemos que el PSOE intenta fomentar el discurso de la pinza para intentar sacar rentabilidad electoral aún no estando claro que perjudique electoralmente.

En Extremadura se ha hecho un proceso participativo entre las bases (y más allá). Pero no se ha hecho el único posible. Creo que hubiera sido más oportuno no consultar a las bases sobre quién, sino sobre qué: es lo que siempre defiendo sobre la democracia, que el pueblo tiene que elegir las políticas, no sólo a quién ejecute su santa voluntad o la de sus señoritos. Creo que lo suyo habría sido abrir una consulta sobre qué puntos se incluyeran en un proceso de negociaciones, que con esos puntos se intentara llegar a un acuerdo de investidura (no necesariamente de gobierno, aunque por qué no) y en el caso de llegar a algún acuerdo, someterlo a referendo vinculante entre la militancia. En cambio, el proceso abierto aparta las políticas y se centra en un voto de investidura gratis, por lo que ni PSOE ni PP tendrían gran interés en llegar a un acuerdo programático dado que de las bases emanaba una propuesta de voto en la investidura no condicionado a la política posterior.

También creo que para que un proceso participativo sea democrático hay que tener muy claro quién participa en él, qué es haber colaborado con IU, cómo se mide. Tiene que haber un censo con criterios objetivos (por eso es una estupidez decir que los votantes tienen que opinar: ¿alguien tiene un censo de votantes de tal o cual partido? ¿cómo se sabe que no participarán los miembros de una organización clientelar de un partido o de otro si no hay instrumentos para saber que alguien defiende a IU, no a otro?). Si eso es imposible de hacer, que participe la militancia y quien quiera participar, que se hubiera afiliado, que no da alergia. Algunos de los problemas que llegan sobre el proceso viene de la dificultad de combinar la apertura deseable con la necesidad de que haya criterios formales muy nítidos para que la democracia sea tal.

Con todo el proceso habido en Extremadura es de lo más democrático que se puede encontrar en una organización política, por lo que es evidente la complejidad de combinar legitimidades que circunstancialmente se oponen: una promesa electoral (emanada de órganos de IU) y una decisión democrática de militantes y colaboradores de IU.

Ayer hubo Presidencia Federal de Izquierda Unida. Mientras había gente deseando que de Olimpo (nuestro Ferraz, nuestro Génova) saliese sangre a borbotones se dio una salida que a mí, desde luego, no se me había ocurrido entre otras cosas porque nunca he leído el Estatuto de Autonomía extremeño (me habían dicho que el final era un poco flojo y bastante previsible). Pide IU Federal a IU Extremadura que efectivamente sea oposición a los partidos de derechas en tanto en cuanto no se llegue a un acuerdo programático, un acuerdo sobre el qué. Y que por tanto se oponga a la investidura de quien quiera que se presente a votación si no se han conseguido garantías para un gobierno aceptablemente de izquierdas. El PSOE tiene difícil ofrecer tales garantías; el PP lo tiene básicamente imposible: por eso IU Extremadura apostaba por la abstención entre ambos, por la oposición a los dos.

La Presidencia de Extremadura, como algunas otras y como la del Gobierno español, no se elige optando entre un candidato u otro sino obteniendo un candidato más votos a favor que en contra. Pues bien, una candidatura del PP, como una del PSOE, no merece un voto regalado. Entiendo que lo que las bases de Extremadura han decidido es que no hay condiciones para investir gratis a nadie y que por tanto entre unos y otros se abstienen. En palabras de mi admirado (y más estos durísimos días) Víctor CascoNo optamos ni por unos ni por otros. Vamos a hacer una oposición a las dos derechas que se van a sentar en este parlamento.“.

Seguro que se han hecho muchas cosas muy mal desde el 23 de Mayo hasta hoy. Seguro que una situación nueva y extraña ha pillado desprevenido a mucha gente (excepto a algún listo) y se han producido meteduras de pata importantes.

Pero creo que la propuesta de IU Federal es un asidero que permite salvar la situación con mucha dignidad. Las bases han pedido a los diputados de IU Extremadura que no apoyen la investidura de nadie, que sean oposición a ambos al no haber confianza en ninguno de los dos. IU Federal pide a IU Extremadura que no apoye la investidura del PP, que se oponga a ella. Son plenamente compatibles.

Desde ayer hay dos meses para encontrar un presidente que concite más apoyos que oposición en la Asamblea de Extremadura. IU Extremadura ha planteado 12 puntos programáticos a los otros dos partidos parlamentarios. Son 12 puntos excelentes que deberían facilitar un acuerdo de quien quiera gobernar no ya desde la izquierda, que también, sino desde el respeto a la democracia y al medioambiente. Mientras nadie se comprometa en un acuerdo con garantías y credibilidad sobre esos 12 puntos, negémosle el apoyo, seamos oposición votando no a sus políticas y a su investidura. Y si se llegara a un acuerdo en este tiempo, que sería una magnífica noticia, fírmese y sométase a referendo entre las bases extremeñas. Si no se llegara a la posibilidad de que nadie concitara el apoyo mayoritario de la Asamblea de Extremadura, habría que volver a convocar elecciones, lo cual tampoco está lejos de ser una propuesta democrática.

Habríamos pasado así de una crisis difícilmente superable a demostrar que IU es la fuerza que puede impulsar políticas de izquierdas inimaginables sin IU, una fuerza coherente, democrática y cumplidora. Que no deja que gobierne el PP por activa ni por pasiva pero tampoco es la muleta del PSOE ni de nadie que le devuelve automáticamente los votos que pierde por la izquierda por sus agresiones sociales, ecológicas y democráticas. La propuesta federal es un asidero al que agarrarse como si fuera oro para salir reforzadísimos en Extremadura y en el conjunto de España frente a las fuerzas decadentes del turnismo palaciego. IU Extremadura haría muy bien en apostar por una salida coherente que no había valorado explícitametne en su consulta pero que obedece al deseo expresado por las bases de oposición a las derechas extremeñas y salir de esta complicadísima situación dando una lección de inteligencia y de coherencia y de que de los conflictos se puede salir a garrotazos o golpes de autoridad, pero también con inteligencia y mutua comprensión.

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Bonus para quien haya llegado hasta aquí: ¿Alguien me puede explicar por qué hay quien cree que el caso extremeño puede favorecer a un partido verde? ¿De verdad tienen un concepto tan bajo de su coherencia como para creer que votarían incondicionalmente al presidente de la refinería?

 

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