Hace una semana quedé a tomar un café con Manolo Monereo, referente de la historia y el presente de Izquierda Unida. Hablando de todo un poco recordaba cómo hoy le está dando la razón la historia a los disparates que generaron la mayor crisis que tuvo Izquierda Unida.
En los 90 se puso en marcha la Europa de Maastricht, que abandonaba definitivamente la posibilidad de una Europa unida política y socialmente para centrarnos en una unidad monetaria basada en criterios liberales sin centralizar las políticas fiscales y laborales, abandonadas como campo de competencia entre los Estados. Juan Francisco Martín Seco era entonces el economista de cabecera de IU y explicó claramente las repercusiones que el modelo de Maastricht tenía para el conjunto de la Unión Europea y singularmente para España, que renunciaba a tener la moneda como mecanismo de ajuste económico por lo que competiría con ajustes fiscales (y por tanto sociales) y laborales. Y que España, carente de industria de alto valor añadido, sólo tendría la opción de entregarse a un crecimiento especulativo con desastrosas consecuencias sociales y medioambientales.
Aquello supuso un via crucis: frente a la posición de IU se alzaron todos los medios de comunicación, partidos políticos, sindicatos… y fue lo que utilizó Nueva Izquierda como cuña para la quiebra interna. Sólo en los movimientos sociales se apoyaba la posición contraria a Maastricht. Cuando se votó en el Congreso el Tratado de Maastricht, IU decidió que, para evitar la guerra interna, en vez de votar No, se abstendría: la razón era que IU pedía que no se votara en el Congreso de los Diputados, sino en un referendo entre toda la ciudadanía, dado que entrar en ese modelo de Europa iba a ser una de las decisiones más relevantes que se iban a tomar en décadas. Ni por esas: los diputados de Nueva Izquierda votaron a favor de aquel modelo de Unión Europea y tardó poco en reventar Izquierda Unida: los mandamases de Nueva Izquierda se fueron al PSOE (el bienpagao es ahora Secretario de Estado para la UE), la tropa se quedó desubicada (fuera de IU, pero sin querer entrar en el PSOE) e IU se quedó hecha unos zorros.
Hoy es una evidencia que llevaban razón quienes se oponían al modelo de Unión Europea que nos ha llevado a esta profunda crisis económica, social y política: a toda Europa, pero especialmente a España. No hay que buscar en viejos extremistas (Martín Seco, no es ni era viejo ni extremista: es un socialdemócrata lúcido y coherente con sus ideas). En las últimas semanas Paul Krugman ha situado ese modelo de construcción europea en el origen del desastre español. El propio Joaquín Almunia dijo sin rubor que algunos países, como España, habían perdido competitividad desde su entrada en el euro.Por no citar a Vicenç Navarro, otro socialdemócrata que hoy pasa por peligroso extremista.
Ellos lo reconocen. Teníamos razón. Quienes entonces escuchaban los argumentos sólidos contra ese modelo de construcción europea pero no querían asumir su consecuencia (negarse a ese modelo y luchar por otro: una Europa social, democrática y ecológica) replicaban con fe: vale, esto esta mal, pero seguro que la unión monetaria será el primer paso para la unidad fiscal, política…
Hace casi 20 años del Tratado de Maastricht y aquella fe sólo tiene la suerte de haber sido olvidada: la UE ha crecido geográficamente (como buen mercado que es) y no ha dado un paso relevante hacia la unidad política (y democrática) ni hacia la unidad social y fiscal, con lo que se han ido debilitando todos los servicios públicos y se insiste en recortar derechos.
¿Hemos aprendido la lección? Posiblemente: ahora sabemos que alzar la voz y denunciar lo evidente se paga muy caro a corto plazo, y da pánico. Pero mirar para otro lado y renunciar a defender lo evidente trae el desastre en pocos años y la indignidad en el momento. Ahora falta ver cómo se aplica esa lección a esta crisis.
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No existe relación ninguna entre lo que ha dicho Krugman y lo que ha dicho Navarro. Almunia no dijo prácticamente nada porque no tiene nada que decir.
Así como Krugman aboga por una reducción de salarios y reducción de protección social para aumentar la competitividad (devaluación indirecta), Navarro opta por subirlos, y aumentar la carga fiscal sobre las rentas más ricas y la inversión pública para reactivar el consumo.
Una cosa es cierta: hay que mejorar la productividad o nos vamos a la mierda. Y nuestra baja productividad no es culpa (al menos directa) de la entrada en la eurozona, ya que hay países que, teniendo también el euro como moneda, son competitivos (Francia, Holanda, o, sobre todo, Alemania, el gran exportador europeo).
¿Cómo hacerlo?
Bien, aquí hay dos posturas:
a) Unos dicen q bajando los salarios.
b) Otros, que limitando los beneficios empresariales.
Cada uno cuenta el cuento según le va en él. Lo malo es que a unos se les escucha más que otros porque tienen acceso a la megafonía.
Durante la última década la economía española ha estado dopada por la burbuja del ladrillo. Ahora, todos tenemos la sensación del que ha caminado con alzas y se ve sin ellas.
Esto no es una crisis, es una vuelta a la normalidad.
Hugo, antes que Krugman ya se dio cuenta Joan Sardà, el gran economista español responsable en gran medida del Plan de Estabilización de 1959 y que en sus últimos meses de vida confesaba que el sistema monetario europeo era un error para España porque lo iban a pagar, en primer lugar y de manera desproporcionada, los salarios. Por tanto, yo ya sabía que nuestra oposición no era sólo ideológica, sino técnicamente fundamentada… y muy bien fundamentada. Nosotros en la época, nos opusimos a la moneda única, y recuerdo trabajos o Jornadas de crítica con Barbarà y Monereo (a ver si algún día rescato alguno de algún viejo ordenador). Pero teníamos a TODO el mundo en contra, y cuando digo TODO, me refiero a TODO… tu ja m’entens!
@Mendigo Yo no he dicho que Krugman y Navarro digan lo mismo, porque no me he tomado seis carajillos antes de escribir. Lo que digo y es rigurosamente cierto, es que hasta Krugman dice que la unidad monetaria sin unidad fiscal y laboral es un desastre para España.
El artículo de Krugman «La tragedia española» fuetraducido en http://www.sinpermiso.info/textos/index.php?id=3085
Lo que digo (y no he dicho más, así que no hay más que rebatir) es que incluso entre los que más han hecho por una UE vergonzosa reconocen que para España es una causa fundamental de la crisis que está padeciendo.
Es una confesión de parte.
@angels, precisamente porque teníamos a todo el mundo en contra (y con una hostilidad impresionante) me he permitido esta «revancha». Tampoco he citado a Ramón Fernández Durán, que también escribió muy bien y muy clarito sobre el tema.
Pues con el Tratado de Lisboa se pretende perpetuar esa situación. Nuestros hijos y nietos lo lamentarán.
Lo que realmente es increible, y da una medida del descomunal corrimiento a la derecha de amplias capas del movimiento obrero, es que algunos de los que se opusieron entonces a Maastricht, militen hoy en el partido que rescata a especuladores, como Aguilar. Y el asunto es que una parte (por suerte muy minoritaria, pero con amplios apoyos mediáticos, cómo no) quería jacerla liderar IU.
POR UNA LEY ELECTORAL JUSTA Y DEMOCRÁTICA: http://www.meneame.net/story/congreso-decide-manana-cambia-ley-electoral
Existe un hecho innegable. Se esté de acuerdo o no con IU, es el único partido con reprsentación parlamentaria que fundamenta sus opiniones en la ideología y no en los intereses por el poder. Es evidente que existen opiniones que tienen a gran parte de la opinión pública en contra. Eso suele provocar una «espiral del silencio» cuyas consecuencias son nefastas, pues es el fin de la pluralidad y del fundamento básico de la democracia. Sin partidos como IU la uniformización del pensamiento sería brutal.Por ejemplo, cuando ahora a alguien se le ocurre ser euroescéptico le caen encima. Ya sea entre amigos, en el parlamento o incluso e la universidad.
En el PSOE hay muchos que conciben la izquierda como el PP la derecha. Es decir, someter las distintas opiniones a los dictámenes del partido en aras de alcanzar el poder. Ya se sabe el que se mueve no sale en la foto. Con ese planteamiento da un poco lo mismo militar en PSOE que en IU. Una cosa es lo que se piensa y otra lo que hay que decir para ganar votos… En fin.