La edad es un factor importante al analizar las perspectivas electorales. El voto joven suele ser un suelo sobre el que crecer, aunque no necesariamente es sólido. Es difícil esperar que una persona de cincuenta años varíe demasiado su voto: casi nadie es demasiado desleal a una trayectoria vital consolidada; la juventud no tiene tal trayectoria y por lo tanto no se ubica con inercias.

Cuando yo tenía 20 años (en 1996, el momento más fuerte electoralmente de IU y más débil del PSOE hasta ahora) entre los jóvenes IU era la segunda fuerza política, por encima del PSOE. Es evidente que muchos de mis contemporáneos se han olvidado con el tiempo de IU y se han ido al PSOE, especialmente a raíz de la guerra de Irak, cuya oposición fue capitalizada con mucho acierto por el PSOE de un Zapatero entonces ilusionante. Pero de aquellos polvos vienen algunos lodos: mi franja de edad (25-34 años, ¡ay, ya pronto dejará de ser mi franja de edad) es la que más voto a IU concentraría si hoy hubiera elecciones generales según el barómetro del CIS de enero.

Para interpretar estos datos hay que tener en cuenta que se trata de intención declarada de voto: más rigurosa pero menor que la estimación de voto. Es lo de menos, lo interesante son las tendencias.

Es sencillo analizar los datos por edades. Con la edad se tiende al bipartidismo, que es casi absoluto entre los mayores de 65 años (ninguna opción que no sea PP y PSOE supera el 2% en ese tramo). Eso no quiere decir que el resto de partidos tenga un voto fundamentalmente joven.

UPyD, por ejemplo, es un voto cincuentón, pues tiene su cénit entre los 45 y los 54 años (7.2%). Viene de un escaso 2.1% entre los menores de 25 años. A partir de ahí crece con la edad hasta los 54 años y desde ahí cae. Exactamente lo mismo le sucede a CiU.

El PNV alcanza sus máximos entre los mayores de 55 años. Los partidos más pequeños están demasiado sometidos al azar de la encuesta, pues la muestra es demasiado pequeña, por lo que si hay alguna tendencia asociada a la edad, es imperceptible con un mínimo rigor.

¿E Izquierda Unida? Izquierda Unida es la única fuerza que puede decir que tiene un voto fundamentalmente joven. Entre los menores de 25 años hay casi un votante de IU por cada dos votantes del PSOE (16% PSOE, 7,6% IU). Entre los 25 y los 34 años un 7.7% de encuestados dice que votaría a IU. Y a partir de ahí cada vez menos votos hasta llegar al 1% entre los mayores de 65 años.

Una curiosidad es que en todos esos tramos (mayores de 34 años) IU es superada por UPyD. Mientras entre los jóvenes Izquierda Unida triplica a UPyD (7.6% frente al 2.1%), a partir de los 35 años UPyD supera a IU llegando casi a duplicarla entre los mayores de 65 años (1.9% de UPyD frente a 1% de IU).

UPyD ha conseguido generar una imagen de voto juvenil y simpático. Curiosamente es una imagen que ha calado… excepto entre la juventud, que le da la espalda. El resto de partidos tampoco son atractivos para la juventud. O al menos son más atractivos para los mayores que para los jóvenes.

Salvo IU. Casi sin proponérnoslo Izquierda Unida va recuperando una posición que tenía en los años 90 como opción política que la juventud realmente valora como existente, como una opción electoral más y juega casi de tú a tú a PP y PSOE.

Contra los cantos de sirena, el rigor de los únicos datos que existen: desgraciadamente no existen datos de estudios cualitativos. Los únicos datos que tenemos para preguntarnos cómo vota la gente son los del CIS. Incluso éstos tienen una muestra insuficiente y demasiado sometida al azar. Pero si algo podemos decir es que IU tiene un voto fundamentalmente joven. Y eso es un buen trampolín para el futuro.

De acuerdo con las indicaciones de ceronegativo pongo también el gráfico en barras por si alguien ve mejor así los datos.