Los medios de comunicación están muy preocupados por la crisis de la publicidad. Han reducido muchísimo los ingresos publicitarios y eso les ha obligado a despedir a miles de trabajadores.

Ayer anunció Apple que su espíritu santo, Steve Jobs, iba a decir algo. A partir de ahí, en las radios se hablaba del tema. Escuché una tertulia de unos veinte minutos en la que el tema de conversación era ese algo del que no se sabía nada. Cuando Jobs alzó el telón todos los informativos, periódicos digitales, radios,… presentaron como una gran noticia que Apple había sacado al mercado un juguete nuevo. ¿Cómo no van a tener pocos ingresos publicitarios si están dispuestos a dar anuncios en portada gratis?

Puestos a convertir en centro del universo a esta empresa se podría haber hecho un estupendo reportaje sobre las condiciones de trabajo en las que se fabrican estos juguetes tan caros. En medio de la ciberorgía en honor al dios Jobs, elpicapiedra (twittero y bloguero) nos guiaba hacia el producto más barato de la compañía de Jobs: sus empleos (que facilitan el chiste fácil que da título a este apunte).

No son sólo las jornadas eternas (reconocidas por la propia empresa) con sueldos baratísimos. Son también los trabajadores envenenados por hexano, que causa fallos en el “sistema nervioso en los humanos, y entre los síntomas esta el hormigueo y calambres en las piernas y brazos, debilidad muscular general, atrofia muscular, como también la perdida de coordinación y visión.” Al parecer el hexano se usa en la fabricación de la pantalla táctil: Apple no reconoce los cuatro muertos por intoxicación que denuncian los trabajadores chinos, pero sí las 47 intoxicaciones: eso sí muy bien tratadas (suponemos que con medicina tradicional china: ¡qué menos se puede esperar de una empresa tan molona!).

Para que dios se hiciera carne ayer en California hubo que dar a probar decenas de manzanas envenenadas a trabajadores que, como son chinos, nos dan igual. Tampoco nos hubieran importado mucho si fueran españoles de, pongamos, El Corte Inglés. Si el nuevo cacharrito va a servir para descargarse el periódico apareciendo un nuevo canal de venta (como sucede con la música gracias a iTunes) no serán los periódicos los que objeten que para ello haya que matar a los trabajadores chinos que sean necesarios. No es ningún disparate poner anuncios gratis si el juguete servirá para aumentar los ingresos de la prensa: la locura sería denunciar a la empresa que les va a dar de comer. Libertad de prensa, se llama.

NOTA: El papanatismo que rodea a Apple roza lo ridículo y rebasa lo religioso. Hace unos meses un cibergurú nos presentaba como prueba de que su político de cabecera molaba mazo, tío, el hecho de que saliera en una foto con un iMac. Si sales usando Windows eres un rancio, pero con un Mac estás en la onda. El software libre no da votos, porque es de friquis, pero aunque no sepan lo que es, un Mac es, al menos, bonito.