En el barrio de Malasaña había un antiguo colegio abandonado cuyo propietario dejaba que se arruinara hasta que su demolición fuera inevitable para no tener impedimentos en la construcción de pisos y oficinas. Algo parecido a lo que hizo en el Cine Espronceda, en el que crecí viendo películas: es el mismo propietario que lo dejó abandonado hasta que pudo hacer unas preciosas y carísimas oficinas. Ese propietario es un arquitecto, ideólogo principal del urbanismo del Partido Popular en la Comunidad de Madrid. Es un representante del Madrid del tamayazo y de la Gürtel discretamente oculto tras un montón de ladrillazos marca de la casa. Aquel edificio abandonado y vacío representaba ese Madrid turbio y aburrido en el que no hay espacio más que para la especulación, el chanchulleo y el intercambio de favores. Representaba ese Madrid de mierda del que algún día conseguiremos desprendernos.

Un día ese edificio cambió. Unos cuantos activistas decidieron abrirlo al barrio y a la ciudad. El Patio Maravillas ha sido la referencia para muchísimos movimientos sociales, desde una asamblea de hombres contra la violencia de género hasta el Foro Social Mundial en Madrid. Ha dado cobijo a un taller de bicicletas (te enseñaban a hacer una bici, hacías dos y te quedabas una), a un coro magnífico (abajo tenéis un vídeo que grabé en condiciones precarias en una de sus actuaciones), la chikiasamblea para las crías y críos del barrio, una huerta y un montón de actividades y celebraciones, fiestas, comidas, cines, charlas,…

Quienes no conozcáis el Patio Maravillas no os podéis imaginar la pérdida que supone para Madrid su desalojo, su reocupación por el viejo modelo rancio y casposo. Son dos modelos de Madrid, como son dos modelos de país y de ciudadanía. Ese modelo del depredador que quiere arrasar con todo independientemente de que destroce el espacio público y el de quienes se enfrentan pacíficamente al poder y ponen en marcha otra forma posible e imprescindible de vivir. Hoy Madrid es un poco más fea, más aburrida, más ruín. Mañana algún señor encorbatado organizará un festival de algo, con la inauguración de un teatro gigantesco y una gran alfombra roja y nos dirá que Madrid es una referencia en la cultura. En la cultura más carroñera, por supuesto.

A las 20h en la Plaza del dos de Mayo, concentración en protesta por el desalojo del Patio Maravillas.

Comunicado del Patio Maravillas.