En Indiana Jones y la última cruzada hay una secuencia (puedes verla aquí, obviando el discurso místico-gilipollas, desde el minuto 7:55) que representa perfectamente la situación en la que nos encontramos hoy las diversas izquierdas alternativas y cada uno de sus activistas. Se encuentra Indiana Jones al borde de un precipicio y una guía le indica que si camina por encima del abismo será posible llegar al otro lado. Si adopta una decisión conservadora (no dar un paso hacia el precipicio) sabe que se irá todo al garete, pero sin haber cometido una locura. Si comete la locura (de acuerdo con sus antiguos parámetros) de caminar sobre el precipicio puede morir; pero también puede que, efectivamente, sea posible llegar al otro lado, donde encontrará más pruebas, pero ninguna tan difícil. Indiana Jones tiene que luchar contra su forma de ver el mundo (que es la racional: en este caso la metáfora no debe funcionar) y tomar decisiones audaces que le permitan encontrar soluciones.

La situación de las izquierdas alternativas en España es parecida: la inercia de tantos años nos ha puesto al borde de la desaparición, sin posibilidad de ser conservadores, pero con la certeza de que la única apuesta posible es también arriesgada y, de no salir bien, podría acabar igualmente en la desaparición propia. Pero, ¿y si sale bien? Como Indiana Jones, sólo cabe pensar que va a salir bien y apostar de forma entusiasta por emprender el camino.

Izquierda Unida es uno de los Indiana Jones que se encuentran ante el barranco. Eso sí, es el Indiana Jones más grande, el único por el que cabría apostar si los distintos Indianas tuvieran que competir. Ya se ha visto demasiadas veces que los Indianitas pueden luchar con mucha dignidad, pero sin poner en riesgo los cimientos de nada. También sabemos, desde IU que o caminamos sobre el barranco y cambiamos de lógica o el suelo que pisamos se resquebrajará.

Izquierda Unida ya ha aprobado su decisión: como el Indiana Jones de la película vamos a dar el paso, convencidos de que es necesario que haya el puente de piedra que prevemos que nos ayudará cruzar el barranco. Y necesitamos que otros indianitas también se sientan convencidos de dar pasos arriesgados, que rompen con la lógica de muchos años y nos situemos juntos formando un nuevo personaje en el que quepamos todos: necesitamos a Indiana Jones para cruzar el barranco, pero a partir de ahí sabemos que es un personaje obsoleto. Asimismo, cada una de las personas que militamos en la Izquierda, tenemos que dar ese paso, cambiar de lógica y cruzar el abismo.

En nuesto caso (basta de metáforas) el éxito depende de que decidamos arriesgarnos a cruzar el camino y que otras muchas gentes se decidan a atravesar el suyo y nos encontremos en un nuevo lugar. Allí tendremos nuevas pruebas que superar, pero estaremos en disposición de pelear juntos contra los malos. Nada garantiza la victoria, pero la quietud sí garantiza la derrota, la desaparición de la única izquierda política relevante que existe hoy y que no sería sustituida por otro proyecto viable.

Probablemente la refundación no sea mucho más que conseguir que todas esas izquierdas a la izquierda de la post-socialdemocracia abandonemos la vieja forma de enfrentarnos a la política, y demos el paso hacia adelante para, cruzando ese abismo, llegar a acuerdos sobre cómo seguir caminando juntos en una nueva estructura que se tendrá que elaborar entre quienes nos encontremos tratando de cruzar el barranco.

La victoria no está garantizada (¿cómo iba a estarlo?) pero la adrenalina nos ayudará mucho: el escepticismo sólo nos servirá para quedarnos quietos al borde del abismo sin más esperanza que mantener el equilibrio.

NOTA Ayer viul culminó su texto sobre la refundación. Y para tí, ¿qué es la refundación?