Como sabréis a poco que leáis la prensa, hoy hay una reunión de la comisión ejecutiva de Izquierda Unida-Comunidad de Madrid. En ella se van a tomar decisiones como la puesta en marcha (o no) de una red de comunicación interna y el calendario interno para la elaboración de candidaturas y programas. Evidentemente todo el mundo ha señalado a esta última decisión, aunque uno (especialmente siendo el responsable de comunicación interna) crea que lo que realmente pueda suponer un cambio estructural en IU-CM sea la propuesta que haremos en comunicación interna y que se ha fraguado con el consenso y colaboración de Lídia, Tania, Don Ricardo, Liber, Imagina y yo mismo entre otros.

Sin embargo, la decisión que (lógicamente) copa la prensa y las discusiones, llamadas de teléfono y reuniones es la del calendario electoral.

Para no aburrir, la propuesta de itinerario para la elección de candidaturas y elaboración de programa tiene una curiosa mezcla de precipitación y conservadurismo. Precipitación porque se propone cerrar todas las cuestiones en muy poquitos meses, a pesar de que el conjunto de IU se haya planteado el reto de la convergencia política con el conjunto de la izquierda alternativa de aquí a mayo o junio del año que viene. Y conservadurismo porque el itinerario que se plantea restringe a los órganos de dirección de IU-CM la participación directa en el mismo.

Sería más oportuno, y así se propondrá, la apertura en paralelo con la refundación de un proceso participativo que apele a toda esa izquierda que en Madrid se encuentra hoy huérfana (y que es la que permitirá cambiar Madrid). En ese proceso elaboraríamos con la gente de izquierdas de los distritos y los municipios madrileños y con los movimientos sociales madrileños los programas municipales y autonómico y las candidaturas que presentáramos un año después. Tal proceso, probablemente daría mucho mejor a conocer a una organización viva y en tensión a toda esa gente que hoy nos ignora y que no se conmoverá por vernos elegir candidatos con mucha celeridad.

Tal propuesta no va a salir adelante en la ejecutiva. La propuesta que hay sobre la mesa es la de una amplia mayoría en los órganos madrileños (y la propuesta que presentaré en la ejecutiva, todo sea dicho, es la de unos pocos que hoy estamos en escueta minoría). Sin embargo, lo que nos jugamos es algo más que mostrar que las cosas se podrían hacer de otra forma. Es crucial que se incorpore, si no toda la propuesta, sí mecanismos que vinculen la elaboración programática al proceso de refundación y a la participación de esa gente con la que apostamos por converger en los próximos meses y que se deje la puerta abierta a que se incorporen a las candidaturas personas que participen en todo ese proceso.

IU-CM es una organización difícil de explicar por su complejidad interna. Pero lo que es muy fácil de percibir es que sí existe un clima nuevo que permite sacar cosas importantes adelante a quienes antes no teníamos ninguna capacidad de incidir en nuestra fuerza política; y a quienes antes se encontraban con una oposición incendiaria, este nuevo clima les ha permitido disponer de unas minorías que recogen los gestos que se les hace. Todo el mundo está de acuerdo en que en una fuerza de izquierdas la elección de candidaturas no es lo más importante (aunque su importancia sea alta) y ello mismo debería llevar a quienes hacen la propuesta a incorporar cambios relevantes que hagan que otros no la sintamos sólo como un trágala ante el que se nos pide que nos situemos en blanco o negro. Pues tal y como se presenta el resultado sería más bien negro.

Han escrito sobre esto en otros blogs: Rafa de Kabila, Rafa Hortaleza, David Velilla, Antonio Rodríguez, ceronegativoJuan Peña, Tania Sánchez, Libertad Martínez, Don Ricardo, JaviMoscas, viul, Inés Sabanés y Gregorio Gordo. Pero todos sabemos que quien lleva razón soy yo.