Las agencias de noticias asumían ayer como buena la información de que los detenidos venían manteniendo encuentros para tratar de poner en marcha una iniciativa política con el fin de volver a las instituciones con un distanciamiento explícito de la violencia. Y lo que cabe preguntarse es qué puede haber de malo o de delictivo en ello. ¿No era precisamente eso lo que venían pidiendo los llamados «partidos democráticos» desde la firma del Pacto de Ajuria Enea en enero de 1988?

Resulta muy ilustrativa la interpretación de una parte de la izquierda batasuna de las detenciones de ayer, que permite entender qué se intenta mover. El resto del artículo en Gara.