Si yo fuera el follonero estaría acojonado. No hay absolutamente ninguna razón para pensar que la entrevista del vídeo no constituya delito. Ayer detuvieron a una serie de personas cuyo derecho de reunión no ha sido limitado por sentencia alguna: se les acusa del delito de querer organizar un partido político (derecho constitucional que, de nuevo, no está limitado para los detenidos). Los informes policiales que se filtran convenientemente a los medios de comunicación más obedientes hablan de que el grupo de los detenidos es el de los más predispuestos a empujar a ETA al cese de la violencia para que la política sea la única protagonista en la resolución de las divergencias que subsisten en el País Vasco. Por esa reunión los han detenido.

Si se hubiera detenido a gente que abogara por objetivos más cafres, que no viera la necesidad de acabar con la violencia, también sería ilegítimo: las opiniones no delinquen y el problema (para los demócratas, ojo) no es estar a favor del coche bomba, sino poner un coche bomba. Hay otros partidos partidarios de las bombas que se arrojan desde aviones contra población civil y afortunadamente no los ilegalizan. En ese caso estaríamos sólo ante un problema de ausencia de derechos civiles para una parte de la población que sigue sujeta a los deberes constitucionales y por lo tanto sigue amparada por los derechos que garantiza la Constitución.

El problema es que quieren prohibir ese otoño del que se habla en el vídeo, esas cada vez más improbables puertas que den paso a la paz. Apenas ha tenido repercusión el hecho de que Eloy Velasco reactivara en los últimos días una causa contra Arnaldo Otegi por enaltecimiento del terrorismo. Tal enaltecimiento del terrorismo se habría producido en el mitin de Anoeta de 2004: sí, aquel mitin en el que se abrió la puerta de la paz, en el que la izquierda batasuna apostaba por un camino que ilusionó a todos los que no queremos más bombas… aquella ilusión, amigos, fue movida por el enaltecimiento del terrorismo. Y hoy, los pocos que podrían desatascar las podridas cañerías vascas son detenidos por estar reunidos, acaso intentando hacer política (de eso se les acusa).

En su entrevista (en la que el follonero habla de Otegi como líder de la izquierda abertzale, lo cual probablemente sea un delito contra la ilegalización de la izquierda abertzale liderada por Otegi) apela a ese otoño que nos prohibe una macabra y sanguinaria pinza.

Ya no miramos con optimismo ninguna señal que venga del País Vasco. Nos resignamos a que la situación se enfangue durante años y de vez en cuando conozcamos un asesinato injusto y, por supuesto, evitable. Pero no nos podemos resignar a que nos parezca normal lo que no lo es. Los detenidos de ayer son detenidos por motivos políticos. Ha ganado Francisco José Alcaraz.