Si valoramos la cosa con la cabeza sólo hay tres opciones: o la celebración de unos Juegos Olímpicos es buena para cualquier ciudad, o es mala para cualquier ciudad o depende de qué ciudad sea.
Si la celebración de los Juegos es buena para cualquier ciudad (porque genere empleo, infraestructuras y un gasto público socialmente rentable), un criterio elemental de justicia nos hará desear que se celebren en aquella ciudad cuyos habitantes tengan menor renta per capita: con la cabeza, lo justo sería que las tres ciudades de países ricos renunciáramos a esos avances para que Río de Janeiro pudiera acercarse un poquito a nuestra situación económica gracias a los Juegos de 2016.
Si la celebración de los juegos es mala para cualquier ciudad (porque el empleo generado caduca pronto, muchas de las infraestructuras son inútiles tras la celebración de los Juegos, ese gasto público es un despilfarro sin rentabilidad social y el impacto urbanístico es negativo) se abren dos posibilidades. Quienes no son aficionados a mirar cómo otras personas hacen deporte deberían desear la desaparición de los Juegos para que dejen de destrozar una ciudad cada cuatro años. Quienes somos aficionados al deporte televisado deberíamos intentar que se celebren, pero nunca en nuestra ciudad, salvo que nadie más quisiera celebrarlos y de ser así (que no es el caso) deberíamos pedir una serie de compensaciones. En fin, si los Juegos son un desastre para la ciudad, intentemos que se los lleve Chicago, por ejemplo. Se podría incluso pedir que siempre fueran en la misma ciudad: incluso en una ciudad que se fabricara expresamente para los Juegos como fabricaron Brasilia o fabrican ahora Gyeongju, la futura capital de Corea del Sur. Lo ideal sería que nos dejaran en paz, vaya.
Si la celebración de los Juegos es buena para unas ciudades pero no para otras, Madrid tiene muchas razones para ser de las que más sufrirían con unos Juegos Olímpicos: es una ciudad endeudadísima por la orgía constructora en la que nos han metido nuestros gobernantes. Además, éstos han mostrado que en su mano la posibilidad de modificar el urbanismo es como la ballesta en manos del mono de aquel anuncio tan absurdo. Por no hablar del absoluto desinterés por el deporte de base que muestran nuestros gobernantes, que hace pensar que, de seguir esta gente gobernando Madrid, las infraestructuras se diseñarán pensando en la rentabilidad para los constructores, la caja B del partido y los amiguitos del alma y no para los ciudadanos que puedan hacer deporte.
Ninguna de las tres posibles cabezadas nos hacen desear que Madrid sea sede de los Juegos Olímpicos.
Pero, ay, la corazonada. Con el corazón en la mano, uno siempre tiene su pequeña vanidad. Es humano que nos guste que, por unos días, nuestra ciudad sea el centro del mundo: que todas las televisiones y millones de espectadores hablen de Madrid. Ahí sólo juegan las vísceras, el corazón: han sido muy listos los promotores de la candidatura madrileña al reivindicar la corazonada, pues el único móvil a favor de los Juegos es el visceral, el emocional. Salvo para los constructores, los tesoreros del partido, los promotores inmobiliarios: ellos no desean los Juegos para Madrid con el corazón, sino con la cabeza y la calculadora.
Soy bastante poco patriotero, pero me gusta ver cómo otros hacen deporte (algunos deportes, claro): así que la única razón que tengo para desear que los Juegos sean en Madrid es que las otras tres candidaturas son en husos horarios que me vendrían fatal. ¿No se podría haber presentado de nuevo Londres?
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Bueno a mi me encantaría que se celebraran en España pero me pregunto si en tiempos de crisis no se gasta demasiado en promoción.
Un saludo.
No te preocupes, cuando nos presentemos para el 2020, se la darán a París, y estará en el mismo huso horario 😀
Gloriosa entrada. Por Crom que era cierto que te gustan las movidas de lógica. A la entrada sólo le falta ser traducida a lógica simbólica para ser del completo agrado de todos los nerds.
Suele ser bastante pernicioso para todas las ciudades importantes que celebran unos juegos olimpicos. Barcelona supo vender muy bien la ciduad al mundo y ha salido ganando con la celebración de los juegos porque supuso un verdadero empuje para mejoras urbanísticas en parte de la ciudad, como los estercoleros de la costa. Pero el caso de MAdrid es distinto, salvo el barrio de San Blas (que se lo merece) no parece que haya ninguna zona sensiblemente mejorable en el proyecto. Eso sí, ya se encargarán de acabar con los barrios chavolistas cercanos. ¿dónde iran?
Existe otra posibilidad, que puede ser bueno para una ciudad, dependiendo de como se plantée el proyecto. De si se plantea de forma especulativa o de si se plantea de forma social.
La ventaja y desventaja de Rio de Janeiro es que nunca se han celebrado unos juegos olímpicos de verano en el hemisferio sur. Ventaja poruqe el COI puede valorar romper ese desajuste geográfico, y desventaja porque allí no es verano en las fechas en las que se celebran los juegos.
te dejo un enlace
saludos
http://www.nortecastilla.es/20091002/articulos_opinion/tengo-gallardonada-20091002.html
Joaquín, te prometo que el post que he dado a publicar el post que hay ahora encima de éste antes de ver tu comentario, lo cual me lleva a pensar que soy mucho menos original de lo que a veces me creo, jajajaja