Según está contando esta mañana la Cadena SER, el gobierno español ha acordado con el estadounidense que dos ciudadanos yemeníes vendrán a vivir a España. Fueron secuestrados por alguno de los ejércitos ocupantes de Afganistán, llevados al campo de concentración de Guantánamo y tras siete u ocho años nadie ha encontrado ninguna razón (justificable o no) por la que juzgarlos.

No se conoce todavía detalle alguno sobre estas dos personas y probablemente nunca los conozcamos. Se supone que no volverán a Yemen porque allí serían represaliados por su gobierno. Y que no les dejan libres en Estados Unidos porque su gobierno teme que la población estadounidense mantienga prejuicios contra aquellas personas a las que su gobierno ha secuestrado y torturado en un campo de concentración. No se me ocurre qué motivos podría haber para que no vuelvan a Afganistán, que es donde ellos fueron la última vez que pudieron elegir libremente adónde ir.

Como no sabemos nada, sólo cabe pensar que si vienen a España es porque a ellos les parece una buena opción vital, que prefieren venir aquí que a otros sitios que les habrán propuesto. No serán los primeros. Más o menos a la vez que eran secuestrados estas dos personas llegaban a Zaragoza dos palestinos que, tras el asedio israelí contra la iglesia de Belén, eran expulsados de su país.

Bien está que recibamos a estos dos ciudadanos si tenemos claro que debemos volcarnos en apoyar a las víctimas de un terrible y larguísimo secuestro. Según la noticia de la radio no les van a dar asilo político por razones de «seguridad nacional» (?). Más allá de si deberían ser tratados o no como asilados políticos (nos faltan datos) sí sabemos que han sido víctimas del terrorismo y como tales deberían ser tratados: si un ciudadano español fuera secuestrado, internado en jaulas, torturado, aislado… durante tantos años, sería un héroe nacional al que el Estado colmaría de atenciones. No hace mucho Ingrid Betancourt se convertía en heroína mundial, y no se me ocurre en qué es peor ni más injusto su padecimiento que el de estas dos personas.

No hay ninguna razón que no sea una tácita complicidad con el campo de concentración que no lleve a dar el mismo trato a estas dos personas contra las que Estados Unidos no ha encontrado absolutamente nada (y que tampoco merecerían el infierno padecido si hubieran cometido algún delito). España se debe volcar en apoyarlos para que superen el infierno vivido, puedan residir en España como ciudadanos, sean indemnizados económicamente por sus padecimientos y, si llega el día en que tienen fuerza suficiente y voluntad, relaten públicamente lo que han vivido para que nos enteremos de qué hacen nuestros gobiernos amigos y qué lucha contra el terrorismo y en defensa de los derechos humanos es esa en la que anda la humanidad inmersa.

No se trata de ayudar a Obama, sino de socorrer a las víctimas de Bush y sus poderosos cómplices.

ACTUALIZACIÓN 8.47h. Dice la SER: «Ambos reclusos estarán vigilados por la policía de forma permanente y no tendrán libertad de movimiento en toda Europa «. O sea, que, según la SER, dos personas que no han cometido delito alguno continuarán su secuestro aunque de forma menos dura que en el infierno criminal de Guantánamo.