Corría el año…

Corría el año 2001 y fui a ver si había salido la última nota, la que me consagraría como licenciado en Filosofía por la Universidad Autónoma de Madrid. Iba con mi amigo Peri. El profesor de aquella última asignatura, Estética, había sacado las notas y yo pude ver que ¡había terminado la carrera! Nos fuimos Peri y yo a celebrarlo como los jóvenes celebran las cosas: con un té, unas pastas y yendo a visitar la última exposición en el Reina Sofía. Hubo quien creyó vernos con unos gin-tonics viajando compulsivamente de la mesa a nuestros gaznates, pero es que en los bares hay mucha gente que se parece a Peri y a mí, pero no somos nosotros.

Peri es músico y tocaba esa noche, así que se paró en una cabina de teléfonos para llamar a una amiga para que fuera al concierto. Ésta le contó que una avioneta se había estrellado contra una torre en Estados Unidos. «Pos vale«, pensamos y seguimos visitando exposiciones conceptualistas postindustriales que ahondaban en el concepto del yo (esto fue lo que hizo que Peri llegara con dolor de cabeza al concierto y no esos infundios sobre el gin-tonic).

Pocas exposiciones más tarde me llamó mi madre a mi Alcatel (un teléfono móvil que entonces me daba un poco de vergüenza, porque todavía no era común que un estudiante tuviera teléfono móvil). Me contó que Estados Unidos estaba siendo atacado por tierra, mar y aire, que unos aviones habían destruido las torres gemelas y el pentágono; también el Capitolio estaba en llamas, por lo visto y se rumoreaba que había muchos más edificios amenazados. Así que pasamos por un chino y compramos unos pocos catálogos de arte más para seguir ilustrándonos mientras veíamos en la tele de casa de Peri lo que sucedía en el mundo aquel 11 de septiembre de 2001.

Hace unos minutos he mirado en la web de la Complutense y he visto que ya han colgado las dos últimas notas que certifican que también me he licenciado en Ciencias Políticas. No soy supersticioso, pero por si acaso, hasta que terminen los informativos del medio día no me iré a ver ningún cuadro de Rothko. Y vosotros, por si acaso, hoy no vayáis en avión ni subáis a ningún rascacielos.