Muchos teníamos la esperanza democrática de que el Tribunal Europeo de Derechos Humanos levantaría la ilegalización de los primeros partidos que se ilegalizaron en 2002. No ha sido así. Como uno no entiende el idioma francés, asumo que es cierto aquello en lo que coinciden desde Libertad Digital hasta Gara. Los argumentos para defender la ilegalización serían dos, que se hizo por garantizar la seguridad y que las ideas que defiende la izquierda batasuna también las defienden otras fuerzas políticas que sí son legales y que por tanto en España no se ilegalizan ideas.

Lo primero no estoy seguro de que sea falso: desde el 11-S la seguridad ha vuelto a ser el altar ante el que sacrificar todos los demás valores democráticos. Unos meses después del 11-S se aprobó la Ley de Partido y poco después se ilegalizó a Batasuna, HB y EH. Creo que es una concepción errónea de la seguridad y que la seguridad nacional tiene que estar al servicio de la democracia, y no al revés, pero son los tiempos que corren. Tampoco tengo claro que se defienda la seguridad y no la supresión propagandística del enemigo que supuestamente pone en riesgo la seguridad ante lo cual el poder exige más y más adhesión.

La otra parte, en cambio, creo que es fácilmente rebatible, aunque tiene su origen en una confusión introducida por motivos propagandísticos por mucha de la gente opuesta a la ilegalización: «se ilegalizan ideas«, dicen y el TEDH ha respondido que esas ideas están presentes en otros partidos. Y puede que sea verdad. Me remito a mi apunte de hace unos meses al respecto:

¿Ilegalizar ideas?

Ocurre que un partido no es sólo un conjunto de ideas, sino que, empujados por esas ideas, un partido agrupa a una parte (de ahí la palabra partido) de la sociedad. […] Cuando se ilegalizan todos los partidos que podrían ser referencia para los votantes de Batasuna, lo que se hace no es ilegalizar ideas (eso no lo consiguió ni Franco: las ideas no están en el ámbito de lo prohibible), sino que se ilegaliza la representación política de una parte de la sociedad. Una parte, por cierto, que no ha disminuido por muchos derechos que se les niegue (y son varios los que se les niega). Lo que distingue a Batasuna de otras opciones no necesariamente son las ideas: nadie es estrictamente racional en su forma de agruparse políticamente. Nos agrupamos con los nuestros, por mucho que a veces discrepemos de ellos. (…) No se ilegalizan ideas, qué más quisieran; pero se ilegaliza a una parte de la sociedad vasca.

(Puedes leer el resto de aquel apunte aquí)

Efectivamente no se ha ilegalizado ideas, sino que se ha negado derechos políticos a un grupo amplio de ciudadanos la infinita mayoría de los cuales no ha cometido ningún delito. Eso no lo debería avalar ningún tribunal y menos uno de Derechos Humanos. Y lo ha avalado. ¿Se podría ilegalizar cualquier partido siempre y cuando haya otros partidos cuyas ideas se parezcan a las del ilegalizado? La apertura de esta puerta es peligrosísima.

En todo caso, lo que el TEDH dice es que considera legal la Ley de Partidos: no ha decretado que sea una maravilla, que sea un gran logro de la humanidad y de la democracia ni que quienes la criticamos tengamos ningún tipo de complicidad con nadie. Podemos seguir criticándola y considerándola antidemocrática. Lo que tenemos que tener claro es que ya no va a venir ningún tribunal a quitarla: será otra mayoría parlamentaria o un ataque de inteligencia de la izquierda batasuna lo que vuelva a permitir que todas las partes de las sociedades vasca y española tengan la presencia en las instituciones que les corresponde por los votos obtenidos.