Circula por internet un principio bastante injusto llamado Ley de Godwin. Esta regla viene a decir que en una discusión política uno de los discutidores siempre acaba comparando la posición del otro con el nazismo y que aquel que expone tal comparación pierde la discusión. Según esta ley toda comparación con el fascismo es exagerada. Y no es así. Hay rasgos del fascismo que perviven o incluso crecen:

Este chico tuvo suerte: si le niegan los derechos humanos es porque no le han cortado un brazo para evitar detener el turno de trabajo. El Gobierno no tardó ni una semana en regularizar al chico al que le paso eso hace unos días.  No es un caso único: las víctimas del 11-M que no tuvieran papeles los consiguieron por un decreto del Gobierno de Aznar. Una vez cobran humanidad se hace inadmisible la situación de los ilegales: aparecen como humanos y hay que dotarlos de derechos inmediatamente. Antes de la catástrofe eran cosas.

Una de las tesis más sólidas para explicar el Holocausto lo hace en términos de modernidad radical: el Holocausto fue posible por la división del trabajo propia de las fábricas; el producto del trabajo era la destrucción de cosas como en un desguace de coches. Con la división del trabajo nadie se siente el autor del producto final: uno simplemente ha apretado un botón, pero es toda la estructura de trabajo la que genera el producto. Si el producto es muerte, es imprescindible que pensemos que el judío, la roja, la homosexual, el gitano… no son seres humanos, sino cosas, materia prima que puede ser transformada o destruida si estorba.

Esa misma mentalidad es la que permite el trato repugnante e inhumano que damos hoy a los inmigrantes.. Si nos parecieran personas (o perritos) no admitiríamos que el gobierno actual llegara a acuerdos con países africanos para conseguir que el punto de partida sea cada vez más alejado para que mueran ahogados antes de llegar a Canarias.

Si los considerásemos humanos, este vídeo causaría un terremoto político, ceses, giros en la política de inmigración. Sin embargo no tendrá ninguna repercusión salvo para ser visto como otro éxito de la política de inmigración de nuestro gobierno de izquierdas.

NOTA También escribe al respecto enchufe