Algunos tenemos la funesta manía de perder todas los procesos electorales en los que participamos. Esto hace que a la larga la cosa se digiera mejor. Hemos visto ganar elecciones a pesar de nuestro voto a aberraciones democráticas como el último Felipe González, cualquier Aznar, Álvarez del Manzano y su concejal Matanzo,… y mal que bien hemos ido encajando que la ciudadanía a veces vota muy mal, pero que es ella la única legitimada para equivocarse. Uno no demuestra que es demócrata cuando gana. Si definimos ‘demócrata‘ como aquel que cuando pierde se jode (que es una definición en la que creo firmemente), necesitamos esperar a que uno pierda para saber si es demócrata. Si pierde y se jode, es demócrata; si pierde y la arma, puede ser muy majo, pero no demócrata (hay mucha más gente maja que demócrata).
No he conseguido leer un sólo indicio de que el poder político iraní haya conseguido hinchar por métodos fraudulentos el resultado de Ahmadineyad en un 12% (que es lo que le sobra para ser elegido en primera vuelta), especialmente tras una altísima participación, que hace que ese pucherazo tuviera que ser de miles y miles de votos. Sin embargo, aquí todo el mundo apoya con gran convicción la denuncia del pucherazo por una única razón: si ganan los malos es porque ha habido trampa. No es un caso insólito: recordemos que sistemáticamente se avala la limpieza de las elecciones venezolanas, pero siempre que gana Chávez se alientan las fábulas de fraude que elabora la oposición; hace pocos meses a la oposición moldava no le hizo falta siquiera inventarse prueba alguna de fraude: dado que había ganado las elecciones el Partido Comunista por goleada, había que declarar ilegítimas las elecciones y declarar demócratas a quienes se alzaron contra el resultado de las urnas; no hace ni una semana la izquierda abertzale ilegalizada decidió que había fraude electoral en las europeas y tampo faltó quien saliera a defender como aberraciones lo que no eran más que chapuzas generalizadas sufridas por todas las listas (menos el POSI y Extremadura Unida, cuyos dirigentes deberían ir al talego si se aplicara el qui prodest?). De las decenas de casos que se han denunciado en los últimos años, sólo en dos ha habido indicios claros de alteración del resultado de las urnas por vías ilegítimas: la primera elección de George W. Bush y el tamayazo que acabó con la elección de Esperanza Aguirre. El resto más bien parecen lloriqueos de malos perdedores.
No parece que Ahmadineyad sea un virtuoso que merezca nuestro apoyo. Tampoco Irán debería ser considerada una democracia formal por quienes no regalamos ese título (como tampoco muchos otros países que presumen de democracia). Pero Irán no es una democracia por algunas razones entre las que no está la limpieza en el recuento electoral, sino, por ejemplo, el hecho de que no pueda ser candidato nadie que no cuente con el aval del Consejo de Guardianes de la Revolución (algo así cono la Sala del 61 iraní). Es un régimen en el que la pluralidad política está fuertemente limitada, en el que los derechos civiles están limitados por un férreo control clerical. Si Musavi se ha podido presentar, de hecho, es porque es un hombre de la revolución islámica: quizás más amable que Ahmadineyad, pero es un hombre del régimen de los ayatolás. Irán tampoco es una dictadura; es un régimen difícilmente catalogable… digamos que es «una teocracia para-democrática». Pero hasta ahora nunca se ha puesto en cuestión el recuento electoral en todos estos años, por lo que para pensar ahora que éste ha sido sometido a un fraude gigantesco tendría que haber algún indicio sólido. De esos de los que carecemos, vaya.
No sé qué apoyan con tanto entusiasmo quienes defienden las movilizaciones de Teherán. ¿Que unas urnas transparentes no son lo único necesario para que haya una democracia? Cuando algunos defendemos eso se nos tacha de extremistas (o directamente de antidemócratas). Me temo que detrás de ese apoyo a las movilizaciones no hay más que una teoría: «la democracia sirve para que ganen los míos«.
Son demócratas porque ganan; ellos no pierden, eso es contra natura, pero los demás, si pierden, se joden, porque si no no son demócratas.
es que… pienso lo mismo, antes de lanzarme en plancha necesitaría más información.
rafa hortaleza ha escrito en su blog Cuando la pierna de un ser humano "vale" 94 Millones de EUR y el brazo de otro ser humano es sólo basura
Hugo, me encanta que hayas escrito este post. A mí me faltaba tiempo para documentarme y hacer lo propio con un poquillo de calidad, pero tienes toda la razón del mundo y esto era necesario que alguien lo dijera. A qué tanta alharaca de si Ahmadineyad o Musavi, si el líder supremo es Jameini y el Consejo de Guardianes y los dos son versiones diferente de lo mismo? Ganas de desinformarnos y distraernos de lo importante, para variar.
Eva Mª ha escrito en su blog AVE y Sagrada Familia de Barcelona: entre el ruido y la furia
Gracias por escribir algo de política internacional. Me ha gustado esa definición de demócrata que das, esa de «aquel que cuando pierde se jode».
Lo que no entiendo todavía es esa manía que tiene Occidente de querer cambiar a Ahmadineyad por un candidato del que se sabe más bien poco. Será por querer quitarselo de encima como si fuera un moscardón.
Además el Musavi ese está tan a favor del programa nuclear como Ahmadineyad, que es lo que se supone realmente preocupa a occidente… el caso es no hablar de la crisis y de la helada que le han caido a los brotes verdes.
No creo que para los iraníes sea algo tan poco importante cuando salen a la calle para que les peguen palos. Es decir, que para ellos sí es importante quién va a ser el presidente.
Sinceramente creo que es pronto para decir que no ha habido pucherazo al igual que para afirmarlo. Lo más razonable es simplemente esperar y obtener información, la reacción de los medios en sí misma no indica nada. Apoyan al reformista porque es nuevo pero si alcanza el poder y dice algo que no gusta, en dos días harán que prefiramos al actual.
Eso sí, si pasan del reformista y dicen que no ha habido pucherazo a lo mejor hay una insurrección y puede pasar algo interesante, quien sabe.
Grande, Hugo, como siempre.
Salud
A mi también me parece muy oportuno y acertado tu post.
Faltaría por añadir la mas que probable presencia de agitadores a sueldo de «occidente» (ponedle nombre, pero vienen a ser «los de siempre»), como se puede ver en el documental Zeigeist, que ha pasado tanto en Venezuela no hace tanto como en el propio Iran cuando «subió» el Sha…
Salut!
Ardibeltz ha escrito en su blog
Muy buen post, Hugo. Un besico, inés.
Titulares para Irán… mientras en Marruecos gana un amigote del Rey Mohammed y prácticamente ningún medio se entera.
Tienen su lógica las revueltas.
Entre la sociedad de Teheran, especialmente los barrios ricos del Norte, es mayoritario el voto aperturista. Si tú ves que todos tus amigos, vecinos, todo tu entorno va a votar por una opción (Musavi, en este caso) es normal que extrapoles ese resultado a todo el país.
El caso es que en Irán la mayoría de la población sigue siendo rural, y en el mundo rural suele ganar el conservadurismo de corte religioso. Por mucho que el reformista Musavi recoja las esperanzas de cambio del más occidentalizado electorado urbano, las mayorías se forjan en el rural.
Esto explica, sin necesidad de acudir a pucherazos, la mayoría de Ahmadineyad (además de sus políticas sociales, que merecen mi aprobación por mucho que este sujeto me parezca un palurdo).
En cualquier caso, las milicias islamistas para-policiales y el caciquismo de las zonas rurales explicarían también fácilmente esos resultados.
En resumen. Que no tengo ni idea de si hubo o no tongo.
Mendigo ha escrito en su blog Corrubedo
Información Bitacoras.com…
Valora en Bitacoras.com: Algunos tenemos la funesta manía de perder todas los procesos electorales en los que participamos. Esto hace que a la larga la cosa se digiera mejor. Hemos visto ganar elecciones a pesar de nuestro voto a aberraciones democrá…
le cito en la entrada de mi blog sobre el tema don Hugo.
rafa hortaleza ha escrito en su blog No sé qué posición tengo respecto a Irán