Iniciativa Internacionalista está denunciando estos días un supuesto «pucherazo de dimensiones históricas« que les habría llevado al bajísimo resultado electoral que han cosechado: las candidaturas apoyadas por la izquierda abertzale no bajan nunca de los 150.000 votos entre Gipuzkoa, Araba y Bizkaia y esta vez sólo han sumado 115.000 votos en esas provincias. La denuncia ha conseguido cierto eco.

Dos son los argumentos con los que defienden la existencia del pucherazo: en algunos pueblos vascos aparece un número de votos exagerado a candidaturas habitualmente irrelevantes que los interventores de II tienen anotadas como propios y en estas elecciones europeas ha habido muchísimo voto nulo y blanco en el conjunto del Estado, lo que respondería a la contabilización de papeletas de II como si fueran nulas o blancas.

El primer caso puede ser real, por qué no. Pero eso no es precisamente insólito. Tiene sentido que algún presidente de mesa incompetente confunda dos listas internacionalistas (el POSI e II) y anote los votos de los segundos a los primeros, aunque tiene guasa que los interventores de Iniciativa Internacionalista no se dieran cuenta en ese momento. Más cachondo es lo que sucedió en Arévalo, provincia de Ávila, en la que ganó Extremadura Unida por un error al anotarlos: sus votos eran realmente del PP; pero si el PP denunciara un pucherazo mayúsculo por ese error nos reiríamos en su cara gustosamente durante unas horas por su afición a las conspiraciones cósmicas. También en el colegio donde vota De La Vega ganó el POSI, mientras el PSOE no obtuvo ni un voto. Errores de este tipo hay decenas: para eso están los recursos, que suelen hacer variar decenas de miles de votos tras las elecciones. Pero eso no supone pucherazo, sino todo lo más chapucería. Que Iniciativa Internacionalista recurra las mesas en las que sabe que hay errores que le perjudican, que es lo que hacen todas las fuerzas políticas. Si les tratan injustamente en esos recursos muchos denunciaremos ese trato, como lo hemos hecho siempre. Pero denunciar un pucherazo por unos pocos casos de la incompetencia habitual es hacernos comulgar con ruedas de molino.

pucherazo, pero de los buenosMás sorprendente es la apelación al exagerado número de votos en blanco y nulo que habría habido en el conjunto del Estado. Si hubiera habido un pucherazo, lo normal habría sido armonizar el sistema: ¿por qué en Euzkadi se haría algo tan torpe como colocar papeletas de partidos muy llamativos y en el resto de la noble piel de toro se utilizaría la táctica de colocar votos nulos o blancos? ¿No es absurdo tener más discreción donde menos necesaria es? Si hubiera un aumento espectacular del voto nulo o blanco no probaría nada: ¿es imposible que la gente reaccione ante la campaña basura con un gesto crítico como los votos nulos y blancos? Pero es que además es falso. Las elecciones de 2009 sólo son comparables en términos de voto nulo y blanco a las europeas de 1999. Igual que la abstención es muy peculiar en las elecciones europeas, tiene sentido pensar que los votos blancos y nulos no tengan la misma presencia que en elecciones municipales, autonómicas y generales; pero en las últimas elecciones europeas (2004) las ilegalizaciones llevaron a la izquierda abertzale a pedir el voto nulo, por lo que hay que remontarse a las anteriores para hacer comparaciones. En 1999 hubo 168.684 votos nulos; en 2009 98.079 (70.000 menos). En 1999 hubo 357.583; en 2009 220.179 (137.000 menos). ¿Dónde está el incremento de votos nulos y blancos que tanto alarma?

Si se encontraran irregularidades reales aquí estaríamos para denunciarlo. Rubalcaba perdió la escasa credibilidad que tuviera para responsabilizarse de procesos electorales con la sentencia del Constitucional. Y nadie que lea habitualmente este blog ignora que siempre que se han vulnerado los derechos de ciudadanos vascos se ha respondido aquí con repugnancia y sin mirar para otro lado: apenas hace unas semanas denunciaba (1, 2 y 3) el bochornoso intento de ilegalización de una lista que podría quitar votos o no a Izquierda Unida, pero que tenía perfecto derecho a presentarse (como hace meses propuse que IU ayudase a IA a poder presentarse aunque eso pudiera restar votos a IU -o no-). Nadie me podrá acusar de tacticismo en este punto; pero a lo que no estoy dispuesto tampoco es a ser un seguidista acrítico.

Como muchas otras izquierdas, la izquierda batasuna tiene que mirar el por qué de su pésimo resultado. Desde hace mucho tiempo deberían de ser conscientes de que tienen pasos históricos que dar para salir del callejón sin salida en el que están ellos y el conjunto del pueblo vasco. Ya ha pasado el tiempo de las excusas infantiles. Dad pasos adelante o los dará sola vuestra gente.

En la foto, un pucherazo de dimensiones históricas.