Javier Ortiz citaba en su antepenúltima columna a Vázquez-Montalbán: “Te acuestas siendo un triste socialdemócrata y, por la mañana, cuando te levantas, resulta que te has convertido en un peligroso izquierdista. Como el tiempo trascurrido te ha pillado en la cama y durmiendo, deduces que la metamorfosis no puede ser cosa tuya, sino de los demás”.

He recordado un par de veces esta cita leyendo la crónica de los actos de Izquierda Unida en El País. Ayer mismo, bajo el título «Cayo Lara reclama nacionalizaciones«, comenzaba así: «Izquierda Unida vuelve a sus orígenes comunistas, en España y en Europa.» Hace unos días, con motivo de un acto electoral de Izquierda Unida en Baleares, la crónica de El País se titulaba «Lara pregona el programa máximo de la izquierda» y nos informaba: » [Cayo Lara] muestra la guía de remedios, una especie de programa de máximos de su izquierda neocomunista y verde […] . Ayer le acompañó en Baleares el joven líder universitario y neotecno de IU, David Abril«. Visitando el blog de David Abril veo que le gusta el jazz, la música celta y el flamenco, así que no sé a qué se refiere El País con lo de neotecno. Posiblemente el mismo hecho de tener un blog les parezca un acercamiento nuevo a las tecnologías: nuevo y tecnología hacen de uno un neotecno. Pero sin duda el otro neo- es el más interesante: el de una izquierda neocomunista y verde que encima pregona [sic] una especie [sic] de guía de máximos.

Cuando uno se entera de cuáles son las propuestas (pues IU está haciendo propuestas en esta campaña) que sitúa a Izquierda Unida en sus inventados orígenes comunistas vemos que son la renacionalización de aquellos sectores que fueron públicos antes de la ola de privatizaciones que dejaron escuálido al estado y forrados a los amigos de Felipe González y Aznar. El (neo) comunismo, amigos, es pedir un sector público como el que tenía España en los años 80.

Si las privatizaciones nos hubieran llevado a un paraíso de pleno empleo y sostenibilidad ecológica, uno podría asumir que la propuesta de recuperar el sector público regalado es antigua y errónea. Costaría definirla como programa máximo del comunismo, pero si hay que hacer un esfuerzo, se hace. Pero resulta que lo que ha quedado desacreditado a estas alturas de la crisis y con una economía como la española sin resortes públicos para hacer frente a la misma (más allá de subvencionar la venta de coches) es la fe en un sector privado autorregulado y autoforrado. No es una letanía de extrema izquierda: es lo que dicen en cualquier mitin los dirigentes del PSOE, pese a que sus actos demuestran que no piensan dar un giro a la economía española, sino simplemente a sus discursos huecos.

Seguid mi consejo: si queréis pasar por moderados, haced una campaña basada en palabras abstractas (modernidad, solidaridad, democracia) y seguid haciendo políticas concretas reaccionarias, insolidarias y democráticamente regresivas. Como los hechos confirmen esas grandes palabras seréis unos rancios neocomunistas maximalistas, cuando no unos neotecnos de padre y muy señor mío.

Qué País.