En la rueda de prensa tras el Consejo de Ministros del viernes, de la Vega insistió: no estamos en una crisis exclusivamente española; toda la Unión Europea lo está pasando mal. La frase no es falsa del todo: toda Europa lo está pasando mal, es cierto. Pero oculta un par de verdades sin las cuales es una media verdad de esas que se supone que son peor que una mentira.

En primer lugar en el resto de Europa la crisis no está acarreando necesariamente el desastre de empleo que tenemos en España. En Alemania la recesión, en términos de PIB, es más dura que en España. Sin embargo no está habiendo el castigo al empleo que padecemos aquí. Durante las décadas pasadas los alemanes no apostaron por un crecimiento rápido con pies de barro como hicieron aquí los gobiernos de Felipe González, Aznar y Zapatero. Aquí apostamos firmemente por el casino de la especulación inmobiliaria y por una escasísima industria de todo a cien, con mínimo valor añadido. Como los aviones de papel, nuestra economía estaba a merced del viento, que la elevaba muchísimo en momentos de auge y la manda ahora al suelo sin miramientos con una sóla ráfaga de viento en contra: esa fue la apuesta de gobiernos del PSOE y el PP y es lo que estamos pagando. Otros apostaron por la industria y, dentro de ésta, por industrias con más valor añadido y ahora soportan mucho mejor la crisis económica en términos de empleo.

En segundo lugar, la excusa de de la Vega oculta que la Unión Europea entera está en crisis económica porque han apostado por un modelo económico neoliberal, por la privatización de los servicios, por la competitividad laboral y fiscal (es decir, la reducción de salarios y de impuestos),… Es lo que se llamó la estrategia de Lisboa, a la que se apuntaron encantados el PP y el PSOE sin que ahora puedan hacer responsables a otros del modelo económico general en el que nuestros gobiernos se han movido como pez en el agua.

En parte la culpa es de la línea económica seguida por la Unión Europea; en parte de la línea económica aplicada en concreto en España. El resultado es el mismo: PP y PSOE son autores entusiastas de ambas líneas. Apenas hace un año de las elecciones generales en las que Zapatero presumía de unos datos económicos brutalmente volátiles porque eran resultado de su política económica; Rajoy le decía que su política económica era simplemente continuar la de Aznar. Los dos llevaban razón; y si alguien les hubiera recordado que ambos, Zapatero y Aznar, simplemente continuaron la política de González también hubiera tenido razón.

Y ahora a ver quién reconoce que durante todos estos años se equivocaron.