Mariano Rajoy dijo que había que reformar el mercado laboral para romper la dualidad que hay entre quienes encadenan contratos temporales y quienes lo tienen fijo. Todo el mundo entendió que, dado que no quiso desmentir que lo que quería era abaratar el despido, lo que pretendía era fomentar un contrato como el defendido por la CEOE: un contrato al que se pudiera llamar «fijo» pero que estableciera un despido tan barato que, en la práctica, sería un contrato con despido semi-libre. Toda la izquierda puso a parir a Mariano, con razón: se te ve el plumero neoliberal, le dijimos.

Ayer a estas horas el PSOE había acordado con CiU abrir la posibilidad de una reforma del mercado laboral en términos parecidos y añadiendo más presencia de entidades privadas en la intermediación laboral (del tipo de las ETTs, que ya fueron legalizadas por el PSOE). Copio de El País de ayer:

El texto [acordado por el PSOE y CiU] habla de dar entrada a entidades privadas en la recolocación de parados y propone «acabar con la dualidad del mercado laboral» entre fijos y temporales. Es decir, estudiar un nuevo contrato.

El PSOE había acordado con el CiU algo peor que lo que en boca de Rajoy era indignantemente derechista.

Con IU había acordado ampliar la concesión de subsidio de desempleo, puesto que ya tenemos un millón de familias sin ningún ingreso y la crisis aumentará ese número. A las 11.30 de la mañana Izquierda Unida anunciaba que rompería todo acuerdo con el PSOE si éste seguía adelante con la propuesta de reforma laboral. Dos horas después «El PSOE rompe su pacto con CiU en la reforma laboral por la presión de IU«. Todos los periódicos coincidieron en las ediciones digitales en que  la presión de la izquierda fue la que llevó al PSOE a recular: las ediciones impresas de hoy lo trasladan a la letra pequeña, no vaya a pensar la ciudadanía qué voto le conviene.

Hubo quien votó al PSOE por frenar al PP. Como en tantas otras ocasiones, aunque casi nunca con tanto descaro, ayer se volvió a mostrar que sólo una izquierda real es capaz de oponerse al discurso liberal al que el PSOE se entrega en cuanto uno se descuida.

Ay, el voto útil. El único voto que resultó útil para detener una reforma laboral de derechas fue el de esos ingenuos, idealistas, poco realistas… que votamos a Izquierda Unida. Los pragmáticos que quisieron parar a la derecha estuvieron a punto de avalar ayer las propuestas más descabelladas de Rajoy: su voto fue iluso; el nuestro fue eficaz. Y en un par de semanas, elecciones europeas. «Se titene que notar a la hora de votar«: este partido también se juega en Europa, es cierto.