Camps es un cadáver político. Alguien se lo debería decir, porque a los presidentes autonómicos valencianos los hacen muy presumidos, y los cadáveres hieden cada vez más hasta que pasa mucho tiempo. No ha pasado el suficiente para que deje de oler, así que alguien debería amortajarlo y sacarlo de la sala.
Ahora Camps está imputado. Aunque no lo estuviera sabemos suficientes cosas como para que apeste su presencia en política. Sabemos que el bigotes, Correa, Camps, Agag,… toda esa gente se quieren un huevo, son testigos los unos en la boda de los otros, se pasan veinte pueblos en los regalos que hacen a sus esposas. De Camps sabemos también que no ha movido un dedo por sacar de la política al multipresunto Fabra.
Algunas comunidades autónomas en echado sus raíces económicas y políticas en lodazales éticos. Pocas tanto como el País Valencià, convertido en un paraíso de la corrupción.
Eso ya lo sabíamos cuando Rajoy puso la mano en el fuego (la mano que no quiso poner por Aguirre, que tal baila) por Camps porque «somos muy parecidos«.
Es verdad que lo son. Rajoy, como Camps, no ha tenido problema en apoyarse en manifiestos corruptos para sostenerse políticamente. Sus escrúpulos, si tiene alguno, no le hacen rechazar en absoluto la compañía de la corrupción. Es cierto que el PP nacional dejó de encargarle a Correa la organización de actos públicos… en el momento exacto en que dejaron de tener actos públicos que encargar.
Rajoy no suele mover músculos, pero por lo que nunca los ha movido es por luchar contra la corrupción. Amagó con tomarse en serio el caso Gürtel cuando salpicaba sólo en Madrid, lo que debilitaba a Esperanza Aguirre: no era una cuestión ética, sino táctica. A poco que vio que se descubría que su bastón valenciano era salpicado cerró aquella supuesta comisión interna.
Contra lo que pudiera parecer, Rajoy no es un bobo solemne. Y sabe que como persiga la corrupción se le cae el edificio en el que vive. Pocos esfuerzos valen la pena para Rajoy. Y esforzarse por suicidarse es mucho pedir. Tampoco hace falta: con una crisis económica y un gobierno paralizado Rajoy no consigue vencer a Zapatero en el debate sobre el Estado de la Nación y a los dos días imputan por corrupción a su principal aliado político.
Rajoy está empezando a oler a Camps.
pues sí, comienza a oler a muerto en Génova. Otro indicio es ver a la hiena Aznar reir cada vez más fuerte…
rafa hortaleza ha escrito en su blog IU NO ES SUS CIRCUNSTANCIAS (III) – de lo heredado
Que a ti te huela mal no quiere decir que la mayoría de los ciudadanos tenga un olfato tan delicado. Es más, han demostrado en muchas ocasiones que ese olor a mierda les resulta agradable ¿familiar?
Si estuviéramos en Europa, tendrías razón. Pero en España, aún no tengo claro que lo que para ti es causa de óbito político no sea un estimulante en las próximas elecciones.
Mendigo ha escrito en su blog Desde el Deva hasta el Pas
En efecto, Valencia es tierra de zombis políticos: Aun despues de oler a muerto, parecer un muerto y caminar como un muerto siguen en sus cargos y a sus anchas. Fabra es inmortal, desde luego.
Sobre lo de Camps leí en algún sitio a alguien del PP justificando, cito de memoria, que con el cargo que tenía en Valencia no cabía que se dejase sobornar por unos trajes.
Esta justificación recuerda la anécdota de Groucho Marx que, a la mujer que le había respondido que se acostaría con él por un millón de dólares, pero qeu se mostraba ofendida cuando le preguntó que si lo haría por un dólar diciendo eso de «qué se ha creido usted que soy», Groucho le contestaba con un «eso ya ha quedado claro, ahora solo falta acordar el precio».
Pues eso pasa con Camps y con todos los que ponen la mano en el fuego por él.