Vaya por delante que no creo que haya sido el factor clave para explicar la debacle de EB-B ni el descenso de IU en todo el Estado (por mucho que algunos hayan encontrado en ello una coartada perfecta), pero resulta una evidencia que IU no ha sabido explicar su posición sobre el derecho de autodeterminación.

En dos de los tres documentos oficiales que Izquierda Unida manejó hasta la IX Asamblea Federal se defendía nítidamente el derecho de autodeterminación. El único documento que no lo mencionaba era paradójicamente el defendido por Javier Madrazo. En la IX Asamblea no fue ésta una cuestión problemática: IU defiende el derecho de autodeterminación. Es decir, los pueblos que conforman el Estado español tienen derecho a decidir su salida o su permanencia en el mismo… y sin embargo Izquierda Unida defenderá que decidan libremente quedarse e incluso tiendan a marcos políticos mucho más amplios. Es una postura nítidamente democrática, radical e internacionalista. Es la postura que sitúa a IU como la única fuerza relevante que no es nacionalista frente a quienes defienden la existencia de naciones con fronteras definidas e inmutables, sean secesionistas o sean unionistas, utilicen como excusa la historia o la ley. Es una postura que bien explicada podría resultar muy atractiva para quienes están hasta el gorro de que el conflicto nacional siga permitiendo mirar hacia otro lado mientras alcanzamos los cuatro millones de parados y subiendo.

A muchos nos es sencillo defender el derecho de los homosexuales a casarse sin ser nosotros mismos homosexuales ni tener la mínima intención de casarnos; incluso Alfonso XIII y su hijo Juan de Borbón defendieron la restauración monárquica tras un referéndum (Juan Carlos siempre fue un pragmático). En cambio, nos cuesta inmensamente combatir los prejuicios nacionalistas que vinculan la defensa del derecho de autodeterminación a la voluntad de que los pueblos ejerzan ese derecho hacia la secesión.

Costará explicarlo en un contexto de exaltación de unas naciones y sus opuestas, pero es una posición precisa y que nos han dejado en exclusiva como única fuerza política cuya respuesta al conflicto territorial no es nacionalista. Aprovechémosla, expliquémosla y seamos coherentes con ella. Expliquemos que estamos a favor de la ley del divorcio para que nuestro cónyuge pueda permanecer a nuestro lado libremente.