Se escucha varias veces la misma frase sobre la investigación del nido de corruptos que hay en la calle Génova. Es una «investigación contra el Partido Popular» dicen los moderados, que creen que el PP se debilita con las investigaciones de los espionajes, los sobornos y el robo a manos llenas. Gallardón explicó que a él no le beneficia nunca que un compañero suyo se vea en problemas. Desde el PSOE hay quien advierte de que Garzón no es uno de los nuestros y llama al relajamiento ético cuando los escándalos señalan a «los nuestros» (entre los que incluye a Izquierda Unida, sin pedir permiso).

Son mentalidades de secta: uno no participa en política para defender un modo de vida compartido, una ética de lo colectivo,… no, uno se mete en esto para defender a los nuestros, para formar un equipo compacto y acrítico cuya misión sea la victoria colectiva sobre “los otros”. Luis Roldán, Barrionuevo y Galindo fueron «de los nuestros» para quienes tienen el mismo modelo de ética de partido que quienes ahora defienden a Camps, Aguirre, Granados y González. Ayer fueron a Guadalajara en nombre de la misma ética que quienes hoy denuncian la «trama contra el PP«.

Uno también tiene su militancia política. En Izquierda Unida , como en todas partes, ha habido y hay corruptos, aunque podemos presumir de una mayor limpieza que en otros lares. Cuando éstos han sido señalado ha habido, desde luego, quien ha querido mirar hacia otro lado y denunciar campañas de la derecha (a imitación de Camps y Aguirre), pero en general hemos sido muchos quienes nos hemos alegrado de que les cazaran: Izquierda Unida  se fortalece si pillamos y expulsamos a los corruptos. Incluso pensando sólo en términos electorales, se gana la credibilidad de un proyecto para la sociedad, no para la rapiña. Debilita la presencia de corruptos; fortalece que los detecten y puedan ser arrinconados. No quiero señalar algún pueblo en el que hemos arropado al corrupto, pasando de mayoría absoluta a un único concejal. La dimisión fortalece y el prietas las filas debilita: nadie gana más con la dimisión de Bermejo que el PSOE; a nadie ha hecho más daño esa dimisión que a Aguirre y Camps cuyo cese ya es inexcusable.

Es el “uno para todos y todos para uno” que no se para a pensar que si ese uno utiliza a todos para su beneficio privado su denuncia es el mayor favor que pueden hacerse a sí mismos esos todos.