Cuando Bermejo fue nombrado ministro a mucha gente le hizo cierta gracia. Frente a la sosería política de gran parte del gobierno de Zapatero, Bermejo era más divertido porque contestaba siempre con un punto faltón al PP. Era algo tabernario, como nos sucede irremediablemente a muchos cada vez que oímos o leemos cualquiera de los testimonios con los que esa derecha pone a prueba nuestro buen carácter. Se declaraba de izquierdas, algo sorprendente. Iba a ser la leche, especialmente porque los jueces habían hecho frente común con el PP para intentar cargarse el proceso de paz vasco sin ningún disimulo.
Con el tiempo fuimos constatando que Bermejo era poco más que un bocazas. Sus reivindicaciones de sí mismo como persona de izquierdas no se han visto acompañadas en ningún momento por prácticas políticas, por decisiones, por medidas. ¿Alguien conoce un paso sustantivo dado por Bermejo como Ministro de Justicia que se pueda interpretar como izquierdista? Lo más importante que ha conseguido es el pacto por la Justicia con el PP, que consiste en el reparto del pastel por porciones, como siempre, con el agravante de que el PP tomó el pelo al ministro y consiguió mantener el perfil ultra en los más altos tribunales.
Bermejo ha conseguido unir por una vez a todas las asociaciones de jueces (de izquierdas, de derechas y muy de derechas) en su contra. Recordemos que Jueces para la Democracia no estaba contra la huelga de jueces del otro día por su fondo, sino sólo por su fecha (apostaban por dar más tiempo a la negociación y convocar en su caso más adelante). Y la respuesta de Bermejo es la que siempre da Esperanza Aguirre cuando se produce alguna huelga de la sanidad o de la educación: es una campaña política dirigida por el partido rival contra el gobierno. ¿Está Jueces para la Democracia en campaña con el PP para derribar al PSOE?
La última de Bermejo ha sido anunciar que el Consejo de Ministros va a prohibir que los jueces puedan ejercer la huelga. ¿Pero no era ilegal ya? No parece que los juristas tengan una posición contundente al respecto, pero políticamente la reacción de ilegalizar aquello que otros hacen y a uno le disgusta no es nuevo. La iniciativa de Bermejo es, tal cual, una repetición del autoritarismo con el que Aznar introdujo en el Código Penal la convocatoria de referendos como respuesta al plan Ibarretxe.
Bermejo entró con estruendo declarándose muy de izquierdas, como quien en el bar dice que es muy del Madrid: sin ningún efecto. Si al del bar le dejaran ponerse la camiseta del Madrid y jugar de delantero centro sería un chollo para los rivales del Madrid. Con Bermejo pasa igual.
Según tengo entendido, la huelga en la judicatura no es ilegal, sino alegal. No está contemplada, vamos.
No es un derecho regulado, como el de un trabajador, para poder decir que es legal.
Tampoco está prohibida y penada, como las huelgas patronales, que son ilegales.
Simplemente, a nadie se le había ocurrido que los jueces pudieran ir a la huelga; como tampoco se nos ha ocurrido que el Bourbon pueda hacer lo mismo. Aunque en este caso, seguro que nadie notaría nada…
tampoco se nos ha ocurrido que el Bourbon pueda hacer lo mismo. Aunque en este caso, seguro que nadie notaría nada…
¿como que no?
Y losde ese inmenso sector laboral de la press du coeur?
Todo el Hola pesando ¿Y ahora que ponemos en portada?