El problema no son las pateras. Ni siquiera el naufragio de una de ellas dejando veintiséis muertos al borde de la costa canaria. Ayer, en una tertulia de «políticos», en la SER, discutían un señor del PP y otro del PSOE sobre qué partido había tenido una política de inmigración más acertada. Se llamaban entre sí inhumanos: el PP hizo una ley de extranjería racista (que el PSOE no ha derogado, se le olvidó decir) y el PSOE dio «papeles para todos» incentivando a no sé qué mafias a meter a gente engañada en las pateras y morir, inventó su replicante.

El problema no son las pateras. Si uno tiene un ápice de solidaridad con los parias de la tierra, tendrá claro que el problema no son las pateras, ni morir en ellas, sino que un continente entero sabe lo peligroso y lo duro que es el viaje y las condiciones de esclavitud en las que vivirá, y le vale la pena arriesgar su vida y la de sus hijos: peor que todo eso es quedarse. Tan es así que muchísimos de los que consiguen llegar a España y son devueltos a África vuelven a intentarlo hasta que mueran o se consigan quedar. El problema es África y que sobre su miseria descansan las opulencias de aquí. No son los que intentan salir de allí.

Para otros el problema tampoco son las pateras, sino que se pueda hacer fotos de las pateras. Hemos tenido noticia de estas últimas muertes porque el naufragio se produjo a sólo diez metros de la costa de Lanzarote tras 48 horas navegando por el océano. Lo normal es que hubieran muerto mucho más allá y no habría sido noticia en ningún informativo: nadie acusaría al otro de inhumano, porque se centrarían Corbacho y Oreja en que sobran inmigrantes y en Vallecas sabrían que sobran más los marroquíes, cuya expulsión es más barata.Y los lectores de El Mundo apoyarían al redactor del Villa Vallecas=35.

El meollo de la política de inmigración de Zapatero ha sido conseguir desplazar hacia el sur el punto de partida de las barcazas africanas: de Marruecos a Mali y de Mali a Senegal. No salen menos, pero tienen que recorrer muchísimos más kilómetros por mar. Con ello aumenta muchísimo la probabilidad de que mueran sus ocupantes pero, sobre todo (y hay que reconocer que está muy bien pensado) disminuye la probabilidad de que mueran cerca de la costa. Cada vez es más difícil la foto de un niño muerto, porque cada vez mueren más lejos.

Objetivo cumplido: su problema son las fotos. Tenían un problema y lo hemos solucionado.