Soy un firme defensor de la estricta limitación de mandatos para cargos políticos. Es un mecanismo que casi nadie defiende aquí, pero que acerca a los postulados de radicalismo democrático en los que me pretendo situar: dificulta la aparición (o el mantenimiento) de una casta política e impide los personalismos. No me hizo ninguna ilusión, por ello, que la Asamblea Nacional venezolana propusiera revocar la limitación de mandatos.
Venezuela tenía una legislación bastante radical en este aspecto, fruto, por cierto, de la Constitución bolivariana que se aprobó ya en tiempos de Chávez. Ni los diputados podían optar a la reelección tras su tercer mandato. Ahora ya tienen lo mismo en ese aspecto que en casi todos los países con la gran mayoría de los cargos: el único límite a la reelección es que el pueblo efectivamente elija al candidato que se vuelve a presentar. La revolución bolivariana pierde un punto de radicalismo y muestra su gran talón de Aquiles: descansa demasiado sobre la figura de un líder carismático, Hugo Chávez. Quien consiga acabar con Hugo Chávez habrá acabado con la revolución y ello sólo es una buena noticia para quienes pretenden que Venezuela vuelva a ser el pozo de corrupción, pobreza, analfabetismo y hambre que fue.
Sin embargo tenemos una ocasión de oro para hacer en España una reforma constitucional dado el sorprendente consenso que ha generado la reforma constitucional venezolana. Todo el mundo está aquí en contra de que se suprima el límite a las reelecciones. O sea, que todos estarán a favor de que se impongan tales límites en España.
Si aquí hubiera lo que pidendesde Luis Herrero al más rojo tertuliano de la SER, Zapatero habría abandonado el Congreso de los Diputados en 1996 y Rajoy en 2000, por no poder presentarse a una tercera reelección. ¿Qué decir de Alfonso Guerra? En 1982 se habría presentado por última vez a unas elecciones, con lo que los últimos 27 años habrían sido ilegales. En las próximas elecciones vascas no podrían aspirar al parlamento vasco ni Patxi López, que lleva en el mismo sillón 18 años, ni, por supuesto Ibarretxe. Mejor no citamos a Manuel Chaves, porque lo suyo es más chusco. Y de Juan Carlos Borbón ni hablar, que aparece Marlaska y la lía. Por supuesto, si Zapatero se vuelve a presentar en el 2012 le denunciaremos por dictador todos al unísono.
Si no se quiere hacer el ridículo uno tiene que ser coherente y no defender que es dictatorial allí lo que es natural aquí. Quienes atacan la reforma constitucional que aprobó el pueblo venezolano el domingo, son conscientes de que lo que ha hecho Venezuela es copiar el modelo español (salvo en lo de la monarquía, que no lo ha copiado nadie en estos 32 años). Si les parece nefasto, tendrán que promover los cambios que nos lleven al modelo de limitación de mandatos.
O si no, tendremos que entender como confesión de parte los calificativos de «dictadura» que el pasado fin de semana recibió una reforma que acerca a Venezuela al modelo de representación español, aunque evite nuestras extravagancias monárquicas
En mi opinión esta posición es encuadrable en el «izquierdismo»… jajaja.
Es como si nos cargamos a Lenin porque llevaba muchos años dirigiendo el Partido. Los problemas que tu aduces no tienen que ver con lo que planteas. Si alguien es válido hay que utilizarle dede la posición que crea la organización política oportuna. Lo importante es que los cauces internos de la organización política sean democráticos -por supuesto también los de la sociedad- y las personas respondan a los órganos correspondientes. En consecuencia las bases del partido son las que tienen que decidir y posteriormente la sociedad juzgar.
Saludos.
Bueno, quizá es que yo no sea leninista, no lo sé…
Por supuesto cada organización y sociedad es la que debe dotarse de los mecanismos que la hagan más fuertes, más democrática. Pero es que yo estoy convencido que la despersonalización es la mejor garantía de que sean las ideas y los proyectos revolucionarios y populares los que echen raíces y no los líderes.
Pero vamos, cuando Chávez introdujo la severa limitación de mandatos que ahora se ha quitado a muchos nos pareció de rechupete, así que cuando se hace lo contrario de lo que fue de rechupete nos tiene que parecer muy poco de rechupete.
Si no me equivoco, la diferencia entre esta reforma constitucional y la que Chavez perdió en 2007 es que no sólo introduce la ilimitación para el jefe de estado sino para un número considerable de cargos electos. Es decir, formalmente, se aleja de la idea que plantea Hugo de personalismo y se propone proporcionar estabilidad al gobierno revolucionario en general.
Por otro lado, lo que plantea Pedro también es importante. Más allá de que alguien sea válido, cuando estás dirigiendo un proyecto revolucionario en un contexto internacional (y en parte tambien local) adverso, creo que puede ser justificable intentar proporcionar a ese proyecto cierta estabilidad para que no se derrumbe a la primera de cambio. También es cierto que a mi el personalismo de Chávez también me chirría bastante, así que queda por ver lo que va a pasar y las traducciones prácticas que va a tener esta reforma a medio plazo.
Sandra, yo no lo comparo con el intento de reforma de 2007 (que era mucho más amplia), sino con la constitución reformada de 1999.
No entro en si es o no oportuno lo de que Cahvez se perpetue, suscribo lo argumentado en el blog sobre el chollazo que pilló en su dia Alfonso Guerra. Por cierto, había uno que se llamaba Fernandez Marugan (ilustre teórico del socialismo) que era cosa de oirle, ¿sigue pillando nómina?
Pero si quiero decir una chorradilla sobre el «chirrido» que provoca Chavez. Sucede que a nosotros nos puede chirriar tanto como nostros les chirriamos a ellos. Es decir:
Las normas del castellano y su «entourage» las dicta, a una población de 400 millones de hablantes, el reducido grupo de personas que es capaz de pronunciar Zaragoza, perrazo, o carrizal «correctamente».
Y con las normas no me refiero,evidentemente, sólo a la pronunciación. tiene que ver mucho más con la estética. Nadie se pregunta que les parecemos nosotros a ellos. sería cosa de parar por la calle a un colombiano y decirle: Se sincero, ¿que te parezco?
Ultimolunes, en buena parte llevas razón, pero también es verdad que otros dirigentes bolivarianos como Evo o Correa son menos «chirriantes» sin dirigirse a los votantes del barrio de Salamanca.
La reelección ilimitada de cargos puede ser un buen parche coyuntural. Las circunstancias son complicadas, está claro. Pero también supone un nuevo roto estructural. Se pierde más que se gana, así que ahora los dirigentes bolivarianos tendrán que demostrar con creces que ha merecido la pena ese retroceso. A corto plazo se puede entender la medida, pero han de ser conscientes de que dependen demasiado de Chavez y del petroleo. Claro que a ver quien es el guapo que prescinde de esas dos cosas…
Sobre el aspecto español del tema clama al cielo. Yo me conformaria con que se pudiese elegir indefinidamente al jefe del estado, pero que se pudiese elegir por lo menos.
Hugo, el público alq
Hugo, el público al que se dirigen Evo y Correa no es el Venezolano.
Y no pienses que trivializo, aunque si lo hago, pero Boris izaguirre es de alli, las telenovelas son de allí, la industria nacional de farbricar misses es de allí.
Y Chavez que es todo menos un simple sabe modular su lenguaje y su estética casi con tanta «finura» como lo hace, a miles de millas ideológicas, Berlusconi. Quién no se comería un colín en España si quisiese trasladar aquí sus modos y maneras.
pero la verdad de hormigón armado es lo que dices aquí…
«Si aquí hubiera lo que piden desde Luis Herrero al más rojo tertuliano de la SER, Zapatero habría abandonado el Congreso de los Diputados en 1996 y Rajoy en 2000, por no poder presentarse a una tercera reelección»
De todas formas, a mí que chirríe o no me resulta meramente estético. Más me chirrían los calcetines blancos de Espe a la vuelta de Bombay, pero esos calcetines no son la razón por la que deseo la jubilación de la marquesa
Información Bitacoras.com…
Si lo deseas, puedes hacer click para valorar este post en Bitacoras.com. Gracias….